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Martes, 1 de Marzo de 2011

"Me he sentido una cucaracha más"

El vocalista de Elbicho presenta ‘Chatarrero', su primer trabajo en solitario

ROCIO PONCE ·01/03/2011 - 07:52h

REYES SEDANO - Miguel Campello cantante del grupo El Bicho saca a la venta su primer disco en solitario.

Puede que por Miguel Campello cueste reconocerle, si se le presenta como Elbicho entonces la cosa cambia. Es ese genio loco descalzo de las volteretas, que ha parado de darlas se ha puesto un par de botas y se ha sentado a recopilar retales de su vida que han dado forma a su proyecto en solitario. Campello asegura que Elbicho "ha parado para tomarse un tiempo y analizar el rumbo de sus carreras, pero es falso que nos hayamos separado". Admite que se le vino un poco grande y que, a veces, subirse al escenario le causaba hasta pavor.

El cantante explicó a Público que empezó a sentir que se le daba demasiada importancia y que no sabía cómo apartarse, "porque en realidad (los conciertos, las giras) debían ser así". De todos modos, parece imposible para la voz del grupo que no volviesen a tocar juntos sus populares Parque Triana o Locura, pues las cosas que ha sentido con Elbicho no cree que vuelva a vivirlas en su vida.

Pero toca llegar a un nuevo capítulo de la vida de Miguel Campello y se titula Chatarrero. Aunque no le gusta decir que es un disco en solitario y recalca: "Porque solo no estoy". ¿Quién es ese chatarrero? "Es un homenaje a mi abuelo y a su oficio que es el mismo que el mío", explica. Cada una de las canciones nace de una recopilación de letras perdidas en libretas, cajas y papeles a las que Miguel Campello, como si de un chatarrero se tratase, ha dado una nueva vida.

Pero no es el único fondo de un proyecto que parece creado para el momento actual pese a su inexacto nacimiento. Miguel Campello cree que estamos en una época en la que hay que ser chatarreros "porque sino nos come el consumismo", asegura. Además de tener una conciencia ecológica y de la necesidad de reciclar, el vocalista de Elbicho asegura que hay que ser chatarrero de los recuerdos y no dejar que caigan en el olvido. "A día de hoy no se puede vivir fácilmente de la música y soy un afortunado, es una puta suerte vivir de lo que te gusta", asegura el cantante.

"Mañana mismo pueden cerrarnos el chiringuito"

Es consciente de los problemas de la industria musical: "Mañana mismo pueden cerrarnos el chiringuito y no valdría nada lo que hacemos", pero eso no implica que cambie su forma de entender la música. Cree que las discográficas quieren las "canciones-pelotazo", pero él no es de los que canta al calor del verano o a las barbacoas: "para eso está Carlos Baute que lo hace de puta madre". Miguel Campello cree que cada uno defiende lo que puede y que a él, ese tipo de temas no le salen. Definitivamente lo suyo es otra cosa, manteniendo el halo innegable de Elbicho ha compuesto canciones mucho más personales y "tranquis".

Más que triste, el trabajo en solitario de Campello, se podría definir como tranquilo. Aunque no puede evitar que el drama sea parte de su música. "No hay canciones alegres porque yo empecé a escribir por algo muy fuerte que me ocurrió", recuerda el cantante. Y es fácil corroborarlo echando un vistazo a la discografía de Elbicho en la que difícilmente se encuentran letras alegres, pero si bañadas de ritmos pegadizos que infunden ese punto positivo que le gusta a Campello. No le gusta que encasillen su música, pero menos gracia le ha hecho ver el disco catalogado como Latino en el itunes. Define su trabajo como la ropa o el estilo con el que te vistes, "un día vas vestido por Agatha Ruíz de la Prada y otro de Victorio & Lucchino y eres el mismo, pero no lo pareces".

Ahora ya no lleva falda, va en pitillos. Dejó Madrid y vive felizmente con su familia en el campo, donde se dedica a fabricar sus propias cámaras de fotos, un arte del que se considera "un auténtico friki", y a pasar tiempo con sus hijos. Pero asegura que siempre se ha sentido "parte del asfalto, de la polución, una cucaracha más". Aunque ya no podría vivir en la capital, "es muy bonito, pero no se puede vivir en este Madrid, ni las ratas pueden".

"Mentía a mi madre diciéndole que tenía curro"

Aunque no puede evitar hablar con cariño de la capital que vio nacer a Elbicho y al propio Miguel Campello. Antes de que se convirtiese en ese torbellino musical de explosivos directos, el cantante daba largos paseos mientras se apuntaba ideas en el brazo. Cuando llegaba a casa la mayoría eran ilegibles, pero las libretas no las usaba porque las perdía todas. Crecer en un pueblo donde el qué dirán estaba tan presente y llegar a la gran ciudad le ofreció una libertad que supo aprovechar. Recuerda los primeros años, muy duros, con cariño: "Le robaba a mi compañero de piso los quesitos y mentía a mi madre diciéndole que tenía curro". Años "comiendo mierda" que curtieron y sacaron una parte de él que desconocía. Por eso no puede, ni quiere, concebir carreras musicales como las de los triunfitos, "es necesario comer mierda, y de hecho haciéndolo te sientes mejor".