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Jueves, 17 de Febrero de 2011

Desde los años 80, disminuyeron los casos de hepatitis C en EEUU

Reuters ·17/02/2011 - 18:04h

Por Amy Norton

Las nuevas infecciones hepáticas por el virus de la hepatitis C son mucho menos comunes hoy en Estados Unidos que a comienzo de los 80.

Según un nuevo estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), a mediados de esa década, casi 70 de cada millón de estadounidenses sufría hepatitis C aguda por año. Entre 1994 y el 2006, esa cantidad se redujo un 90 por ciento a sólo 7 por millón de habitantes por año.

Con los años, los adictos a las drogas inyectables concentraron una creciente proporción de casos y el riesgo de infectarse sigue siendo un problema importante de salud pública, afirma el equipo en Archives of Internal Medicine.

Las nuevas infecciones por el virus de la hepatitis C (VHC) no suelen ser evidentes. La mayoría de los casos no tiene síntomas; en silencio, la enfermedad va dañando el hígado durante años hasta que se la diagnostica.

Pero dos o tres de cada 10 nuevas infecciones son de "hepatitis aguda", que causa fiebre, náuseas, malestar generalizado y hace que la piel se ponga amarilla porque el hígado no funciona bien.

El VHC se transmite a través del contacto con sangre infectada, principalmente a través del intercambio de jeringas, aunque una pequeña cantidad de casos es por transmisión sexual o vertical (madre-hijo) durante el parto.

Hasta ahora, las medidas para controlar la transmisión del VHC entre los consumidores de drogas "tuvieron algo de éxito", dijo el doctor John Ward, director de la División de Hepatitis Viral de los CDC. Ward no participó del estudio dirigido por el doctor Ian T. Williams.

El equipo de Williams analizó las tasas de hepatitis C aguda de seis condados de Estados Unidos entre 1982 y el 2006. Además de hallar que la tasa de nuevas infecciones había disminuido, obtuvo nuevos resultados sobre algunos grupos de riesgo.

En los receptores de transfusiones, por ejemplo, el riesgo de infección por el VHC en la sangre disminuyó en el tiempo; entre 1994 y el 2006 se identificaron sólo cinco casos posibles.

Desde 1992, toda la sangre donada en Estados Unidos se analiza para detectar el VHC. Ahora, la posibilidad de recibir sangre contaminada es de una en 2 millones, según los CDC.

La cantidad de casos asociados con el uso de drogas inyectables también se redujo con el tiempo, pero la proporción en la tasa de hepatitis C aguda sigue creciendo: pasó del 32 por ciento de los casos en la década de 1980 a por lo menos el 46 por ciento entre 1994 y el 2006.

En otro tercio de los casos, no hubo un factor de riesgo claro, aunque la mayoría de esos pacientes dijo que había consumido drogas.

Las medidas para controlar la transmisión del VIH en los consumidores de drogas inyectables, ya sea a través de la educación o los programas de intercambio de jeringas, fueron muy efectivas, según Ward.

Pero el científico explicó que es más difícil combatir el VHC porque se disemina más fácilmente que el VIH. Incluso un mínimo rastro de sangre en la aguja de una jeringa compartida, por ejemplo, sería suficiente para transmitir la hepatitis C.

FUENTE: Archives of Internal Medicine, 14 de febrero del 2011