Martes, 2 de Octubre de 2007

Aire sucio en las urbes españolas

El 75% de las personas vive en entornos urbanos contaminados. Las ‘ciudades dormitorio’ son las más afectadas

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·02/10/2007 - 23:56h

“Es mejor que sólo respiréis de noche”. La broma es del director del Observatorio Español de la Sostenibilidad (OSE), Luis Jiménez, pero le sirvió ayer para denunciar una realidad: la calidad del aire en las ciudades españolas es “insatisfactoria” y “deficiente”, debido al elevado número de contaminantes que flotan en su atmósfera. Jiménez lo explicó durante la presentación del informe Calidad del aire en las ciudades españolas, elaborado por el OSE.

Más de las tres cuartas partes de la población en España viven en entornos urbanos con “elevadas concentraciones de contaminantes atmosféricos”, donde cada día se superan los límites permitidos por la Ley de Calidad del Aire. Los principales contaminantes analizados (partículas en suspensión, compuestos del nitrógeno, monóxido de carbono, compuestos de azufre y ozono) provienen de los vehículos, sobre todo de los diésel.

También son responsables las centrales térmicas, industrias, gasolineras e, incluso, el humo del tabaco, pero los expertos han identificado un culpable destacado: el diésel.Este tipo de combustible es el emisor principal de las partículas más peligrosas (porque son las más finas, menores de 2,5 micras) y, además, los coches han experimentado un incremento espectacular en ventas. Hace 25 años, había un turismo por cada cinco habitantes. La cifra actual es de dos automóviles por persona.

Riesgo de mortalidad

La mala calidad del aire tiene efectos graves sobre la salud. Cada aumento de 10 microgramos por metro cúbico de las partículas en suspensión (como las que emiten los coches), conlleva un incremento del 4% en el riesgo de mortalidad. Las enfermedades más frecuentemente asociadas con la polución son el asma, la bronquitis y los ataques de corazón. El informe destaca que, en Europa, entre un 1,8% y un 6,4% de las muertes de niños de hasta cuatro años se deben a la contaminación exterior, y el 3,6%, a la interior, debido a las calderas o el humo de tabaco.Los expertos creen que si se reduce la emisión de partículas en suspensión a los límites fijados por la UE se podrían evitar 140.000 muertes en Europa y 3.777 en España, esto teniendo sólo en cuenta Barcelona, Bilbao, Madrid y Sevilla.

Las afecciones también tienen importantes costes económicos, que en España oscilan entre los 16.800 y los 46.000 millones de euros –entre un 1,7% y un 4,7% del PIB nacional– Los mayores costes se deben a la mortalidad crónica asociada a la contaminación por partículas.

La solución obvia para reducir esta contaminación es disminuir el tráfico en las ciudades. Y para eso, advierten los expertos, hay que pensar primero en la ordenación urbanística. El estudio denuncia que en la planificación y gestión urbana en España predomina la “falta de coherencia”. Es importante replantear el papel de las ciudades dormitorio: quedan demasiado lejos de los centros de trabajo, los empleados se ven obligados a trasladarse en automóvil privado y sufrir largos atascos.

Un ejemplo de mala calidad del aire, de hecho, se vive cada día en el sur de Madrid. Las ciudades de Getafe y Alcorcón ostentan un triste récord: son los lugares donde peor se respira de España. La acumulación de tráfico en las grandes circunvalaciones y autovías que salen de la capital, por las que circulan filas interminables de camiones de mercancías y miles de trabajadores en vehículos privados, unida a la contaminación procedente de los polígonos industriales, provocan que una nube negra flote muchos días sobre cientos de miles de madrileños.

¿Qué hacer para mejorar la calidad del aire? Hay múltiples soluciones propuestas, pero todas giran en torno a una única idea: hacer un nuevo diseño urbano, más sostenible.

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