Viernes, 11 de Enero de 2008

Un jurado inglés absuelve al ejecutivo vasco que mató a su hija

Lourdes Gómez ·11/01/2008 - 22:23h

Alberto Izaga, ejecutivo vasco de 36 años, fue declarado ayer inocente por enajenación mental del homicidio de su única hija, Yanide, que este mes habría cumplido tres años. El jurado tardó pocos minutos en alcanzar un veredicto unánime. Tomó la decisión que solicitaban la fiscalía y la defensa en una vista que concluyó con una sentencia de reclusión en centro psiquiátrico. "Les deseo a usted y a su esposa el mejor futuro posible", dijo el juez antes de levantar la sesión.

Izaga nunca ha perdido el apoyo ni la confianza de Ligia, su mujer y madre de la niña. "Es un hombre bueno. Está enfermo y necesita ayuda", dijo ella cuando la policía le informó, el pasado 5 de junio, de que su marido estaba detenido bajo sospecha de homicidio. Ayer, la pareja se daba mutuo aliento antes y después de escuchar dolorosos detalles del brutal ataque de un padre contra su propia hija.

"Sacudió a la niña y la golpeó frenéticamente contra el suelo frente a su mujer", recordó el fiscal.La autoría del crimen no estaba en disputa, aunque Izaga se declaró "no culpable" de matar a Yanide. Fueron las únicas palabras que pronunció mientras seguía atento las diligencias, con expresión apagada y el dolor reflejado en el rostro. Luchaba por contener el temple pero le pudo la emoción cada vez que se leyeron párrafos del terrible incidente.

El psiquiatra que le trata desde entonces fue el único testigo llamado a declarar. Tim Exworthy explicó que Izaga sufrió un agudo brote sicótico temporal, inducido por causas no claras. El médico confirmó que el ejecutivo vizcaíno nunca había presentado síntomas de psicosis ni esquizofrenia y descartó tajantemente el consumo de drogas.

Batalla entre el bien y elmal

Izaga comenzó a comportarse extrañamente la tarde anterior al ataque. A su mujer le pareció que hablaba solo y, poco después, le contó historias raras sobre una conspiración jesuita para conrolar las finanzas mundiales.

El doctor explicó que se creyó envuelto en una batalla entre las fuerzas del bien y mal, experimentando alucinaciones con un fuerte componente religioso. El ejecutivo mató a su hija creyendo que la defendía del diablo.

Los médicos coinciden en que no era consciente de que obraba mal, al menos en términos legales, aunque disputan si sabía o no que la víctima de su ataque era la pequeña Yanire. El matrimonio espera poder rehacer su vida.

De momento, Izaga seguirá recluido en un centro psiquiátrico hasta que los médicos descarten el riesgo de recaída. Es posible que en un futuro pueda seguir el tratamiento, bajo supervisión, en Bilbao.

"Va a ser difícil vivir sin nuestra hija. Era nuestra vida. Visito a Alberto todos los días y nos escribimos frecuentemente. Hablamos de cómo rehacer nuestra vida, de que no vamos a rendirnos, de mudarnos a España. Necesitamos a la familia para superar esta tragedia", dijo Ligia en una declaración leída por su abogado, David Perry.

Las palabras finales del juez dan una idea clara del calvario y remordimientos de Alberto Izaga: "Ninguna sentencia que yo dicte puede compararse con la sentencia que se ha impuesto usted mismo". El juez congratuló a la defensa en su exposición del caso y eximió al acusado de afrontar las costas judiciales.

“Un padre y esposo afectuoso”

La familia, amigos y compañeros de Alberto Izaga hablan de él como la última persona "capaz de matar a nadie, y menos a alguien de su propia sangre". Su abogado leyó ayer declaraciones de su mujer, describiéndole como un "marido atento y padre afectuoso, entregado a su hija".

"Era un amigo leal", dijo el letrado. Nacido en Algorta en 1971, Izaga era el más alto ejecutivo español en Londres. Licenciado en Derecho y Economía por la Universidad de Deusto, conoció a su mujer en Nueva York. Se trasladaron a Londres, en 2002, al tiempo que Alberto mejoraba posiciones laborales, llegando a ser director internacional una importante multinacional de seguros.