Viernes, 11 de Enero de 2008

¿Heroína o metadona?

Los expertos discrepan sobre la efectividad de los programas de dispensación de esta droga para determinados adictos

ANTONIO GONZÁLEZ ·11/01/2008 - 21:35h

efe - Un médico inyecta una dosis de heroína a un paciente en el marco de un ensayo

Cinco años después del revuelo causado por la decisión de la Junta de Andalucía de poner en marcha un programa experimental de dispensación de heroína para tratar a adictos a esta droga, el debate se ha rebajado sustancialmente en España y, en Europa, se ha reconducido al ámbito médico, aunque sigue vivo.

Hoy, muchos expertos consideran que esta opción puede ser válida sólo en pacientes muy determinados, con unas condiciones de vida muy deterioradas, que fracasan repetidamente con la metadona, y siempre con una finalidad de reducción de daños pero renunciando a que superen la adicción.

No obstante, tras las experiencias puestas en marcha en los últimos años tanto en España como países con una mayor tradición en este área, como Reino Unido, Holanda o Suiza, la controversia se mantiene en el ámbito científico. Esta misma semana, la prestigiosa revista British Medical Journal acogía en sus páginas un debate de expertos sobre este tema que revela que el consenso está todavía lejos de ser alcanzado.

Apropiado en algunos casos

Dos de estos expertos, Jürgen Rehm y Bennedikt Fischer, del Centro de Adicciones y Salud Mental de Toronto (Canadá), se apoyan en varios ensayos clínicos realizados en los últimos años en Holanda, Alemania y Suiza para asegurar que el tratamiento con heroína “es apropiado para heroinómanos, aunque bajo ciertas circunstancias”, ya que entre otras cosas consigue tasas de mortalidad más reducidas entre los pacientes.

Además, no creen que la puesta en marcha de programas de este tipo puedan mejorar la imagen de esta droga, como se ha demostrado en Suiza, donde los índices de dependencia se han reducido desde la puesta en marcha de los ensayos y, además, la sustancia tiene peor prensa que hace 15 años.

Por el contrario, el investigador de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) Neil McKeganey, sostiene que la puesta en marcha de programas de este tipo responde más a la necesidad de las autoridades de atajar el problema social que causa el consumo de esta droga que a ofrecer un tratamiento efectivo a los pacientes, que no ven mejorado su estado de salud por participar en los ensayos con heroína ni reducido su nivel de dependencia.

Sin embargo, según explica el director del centro que la ONG Proyecto Hombre tiene en Granada, José María Tortosa, no hay que olvidar que estos programas se dirigen a una población muy reducida y marginal que vive en “condiciones pésimas”, y que el principal objetivo es la reducción del daño, no tanto que se vaya a conseguir que superen su adicción a la droga.

A esto hay que añadir, según el director de la revista Adicciones, el psiquiatra Amador Calafat, la dificultad de reclutar pacientes para los ensayos y de mantenerlos, ya que “hace falta disciplina”.

Por otro lado, tanto Calafat como Tortosa consideran que hay que estar alerta ante el ligero repunte registrado por la heroína en España entre los estudiantes de Secundaria con el fin de evitar que se incremente su consumo en el futuro.

Andalucía defiende su programa

"Los pacientes del ensayo clínico de suministro de heroína por vía intravenosa tienen cinco veces más probabilidades de mejorar que los que han realizado el tratamiento con metadona, mejoría que en el
estado de salud de los drogodependientes ha sido 2,6 veces mayor en el primer grupo que en el segundo".

Esta valoración resume las conclusiones de los responsables del Programa Experimental de Prescripción de Estupefacientes en Andalucía (PEPSA), que impulsó la Consejería de Igualdad de la Junta de Andalucía en el Hospital Virgen de las Nieves de Granada entre agosto de 2003 y noviembre de 2004.

La Administración autonómica remitió las conclusiones de su investigación a la Agencia Española del Medicamento, dependiente del Ministerio de Sanidad, que todavía no ha hecho pública su evaluación, a partir de la cual se podría incluir la heroína como alternativa terapéutica en el tratamiento de drogodependientes. De los 62 pacientes que se sometieron al ensayo andaluz, 18 lo abandonaron por circunstancias diversas, como problemas sanitarios, ingreso en prisión o fallecimiento. Actualmente, y ya fuera del programa experimental, 21 siguen recibiendo heroína en régimen de uso compasivo.

Los pacientes tratados con heroína redujeron drásticamente su actividad delictiva, mejoraron tanto física como psicológicamente y la relación con sus familiares evolucionó favorablemente, según señala la Consejería de Igualdad.