Viernes, 11 de Enero de 2008

El Bayern Múnich da un golpe sorpresa y ficha al "ave fénix" Klinsmann

EFE ·11/01/2008 - 12:12h

EFE - Llegada del entrenador alemán Juergen Klismann a la sede del club del Bayern de Munich del que será su nuevo entrenador, según anunció hoy en rueda de prensa en Munich, Alemania.

El Bayern Múnich dio hoy un golpe sorpresa con el fichaje del ex-seleccionador Jürgen Klinsmann, el "ave fénix" del fútbol alemán, que asumió el desafío de imponer su sello al club bávaro y no someterse ni a su "staff" ni a la presión mediática.

"Klinsi", como se le llama en el país, sucederá a Ottmar Hitzfeld a final de temporada con un contrato hasta julio de 2010, lo que para el ex-internacional y ex-seleccionador nacional significa colocarse "en el non plus ultra" del fútbol mundial.

Año y medio después de dejar su puesto en el conjunto nacional, inmediatamente después del Mundial 2006, Klinsmann, de 43 años, decidió regresar de California donde reside para volver al país "donde tengo mis raíces" con el compromiso de "lograr el máximo".

Hasta el final de la temporada, prometer dejar hacer a Hitzfeld y no inmiscuirse en la labor, para concentrarse luego en "sacar el máximo" al equipo que califica de "la crême de la crème".

El mandamás del Bayern y "kaiser" del fútbol alemán, Franz Beckenbauer, comparó hoy el espectacular fichaje de Klinsmann con su nombramiento, en 2004, como seleccionador.

"Entonces fue como si apareciese un ave fénix de las cenizas" describió el "kaiser", ante una abarrotada conferencia de prensa junto con el resto de la plana mayor del club, su presidente Karl-Heinz Rummenigge y el manager, Uli Hoeness.

Su fichaje tuvo rango de acontecimiento más allá de lo deportivo. La canciller Angela Merkel -fan declarada de "Klinsi"- hizo saber a través de su portavoz que se alegraba del regreso del técnico "como otros millones de aficionados alemanes".

Los buenos deseos se amontonaron con algún que otro cascarrabias, como el guardameta Oliver Kahn, a quien Klinsmann desplazó en la portería como internacional a favor de Jens Lehmann.

Kahn dijo que el tema no le interesaba para nada -"concentro mis energías en el aquí y ahora. Hace año y medio dije que lo dejaba", recordó- y aludió a la falta de experiencia de éste como técnico de un club, "lo que no es lo mismo que ser seleccionador".

Fue la excepción en el coro de felicitadores. Klinsmann logró al frente de la selección imponer un criterio algo rompedor, que en ocasiones sacó de sus casillas al "kaiser". Ahora le corresponderá aplicar al club bávaro un estilo para algunos "made in USA" y sobre todo sortear los ímpetus dictatoriales de Hoeness.

"En el Bayern Múnich siempre hemos querido entrenadores de carácter, con energía", dijo Hoeness. Klinsmann no es un técnico al que guste imponerse a gritos, sino que su fuerza reside en la perseverancia, lo que deberá demostrar ahora con el club bávaro.

El anuncio de que el ex-seleccionador sucederá a Hitzfeld fue un golpe sorpresa. En los medios empezaron a barajarse nombres desde que Hitzfeld dijo que lo dejaría a final de temporada, de acuerdo a su contrato. Pero se contaba con una larga negociación.

Klinsmann, un suabo en tierra bávara, se hizo en el Stuttgart y fue jugador del Bayern Múnich entre 1995 y 1997, años en los que el club ganó un título de la Bundesliga y una copa de la UEFA.

Como internacional lo ganó todo: campeón del mundo en 1990 y de Europa en 1996. Si algo se le echa en cara en Alemania -además de su acento suabo, propio de su estado, Baden Württemberg- es que es más "europeo o americano" que alemán. Antes de optar por California como tierra de adopción, jugó en el Inter de Milán, el AS Mónaco y el Sampdoria de Génova.

Volvió a Alemania como seleccionador en 2004. Desde esa posición, y pese a las enormes presiones sobre la selección anfitriona, tuvo el coraje suficiente para rejuvenecer el conjunto. Se las tuvo con el "kaiser", que no siempre confió en sus métodos, y se puso en el bolsillo a Alemania.

Se convirtió en el "liebling" -"niño mimado"- de la nación, que festejó el tercer puesto en "su Mundial" con igual pasión que si se hubiese llevado el título.