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Martes, 1 de Febrero de 2011

Se prescriben demasiados narcóticos después de cirugías: estudio

Reuters ·01/02/2011 - 15:08h

Por Amy Norton

A muchos pacientes con cirugías urológicas se les daría el alta con más analgésicos narcóticos que los necesarios, lo que llena el botiquín del hogar con medicamentos potencialmente adictivos.

Un equipo halló que dos tercios de 213 pacientes a los que se les habían indicado usar ese tipo de analgésicos después de una cirugía urológica tenía píldoras sobrantes unas semanas más tarde. Y el 91 por ciento las conservaba en el botiquín hogareño.

Eso, para los investigadores, es un problema porque cualquiera que acceda al botiquín puede abusar de esos fármacos.

Los analgésicos como oxicodona (Oxycontin) e hidrocodona (Vicodin) siguen a la marihuana en la lista de las drogas que consumen los estadounidenses.

Una encuesta oficial reveló en el 2007 que más de 5 millones de mayores de 12 años habían consumido por causas no médicas un narcótico de venta bajo receta el mes anterior. El 56 por ciento la había obtenido de un familiar o un amigo.

De modo que los sobrantes de narcóticos recetados por motivos legítimos podrían ser una fuente importante para quienes quieren abusar de su consumo, opinó el autor principal del nuevo estudio, doctor Cory Bates.

Según parece, los médicos adivinan qué cantidad de analgésicos recetar en un posoperatorio. "Es bastante arbitrario", dijo Bates, urólogo del Centro de Ciencias de la Salud de la University of Utah, en Salt Lake City.

"La mayoría de los médicos hacen una estimación sobre cuán dolorosa será la recuperación, aunque todos perciben el dolor de marea distinta", añadió. Ahora, él prescribe menos píldoras. "Reduje a la mitad lo que indicaría normalmente", explicó.

Algunas recetas de narcóticos se pueden renovar. Pero la mayoría de los participantes estuvo satisfecho con el alivio del dolor aunque la mayoría no utilizó todo lo recetado. A las dos a cuatro semanas de la cirugía, el 86 por ciento dijo estar satisfecho con el control del dolor.

Los resultados, publicados en Journal of Urology, surgen de 275 pacientes operados en uno de tres hospitales de Utah. Las cirugías urológicas incluyeron procedimientos ambulatorios menores, como la onda de choque para destruir cálculos renales, hasta cirugía mayor abierta para extirpar la próstata o un riñón. A las dos a cuatro semanas, los pacientes respondieron una encuesta por correo o por teléfono.

De los 275 pacientes, 213 dijeron que habían renovado la receta del analgésico narcótico.

Al 63 por ciento se le había recetado hidrocodona con acetaminofeno (como Vicodin o Lortab) y al 28 por ciento, oxicodona con acetaminofeno (como Percocet o Endocet). Se les habían recetado en promedio unas 22 a 29 píldoras.

Los pacientes utilizaron sólo el 58 por ciento de la medicación y un 67 por ciento tenía píldoras sobrantes, principalmente en los botiquines del hogar. Más del 90 por ciento de los pacientes dijo que ni el médico ni el farmacéutico le había dicho qué hacer con esas píldoras.

Bates señaló que cualquiera que pueda acceder al botiquín, desde un hijo adolescente hasta el plomero, podría utilizar fácilmente la medicación.

En general, el sobrante debería eliminarse en el inodoro o mezclarse con algo que no llame la atención, como los desechos del gato, y tirarse a la basura. Pero es bastante confuso, admitió Bates, porque el consejo varía según el narcótico.

FUENTE: Journal of Urology, febrero del 2011