Viernes, 11 de Enero de 2008

"Siempre he sido un mal bicho"

Se edita por primera vez en español 'Rotten',la autobiografía de John Lydon, cantante de los Sex Pistols

JESÚS ROCAMORA ·11/01/2008 - 13:14h

Dos de los cuatro Johns: John Gray y John Rotten, amigos de la adolescencia.

"El punk destruyó más que lo que creó, pero esa era su filosofía", recordaba hace unas semanas Malcolm McLaren, manager e inventor de los Sex Pistols, en Madrid, mientras promocionaba una marca de ginebra.

También en diciembre pudimos hablar en estas mismas páginas con el guitarrista de la banda, Steve Jones... que se declaraba enamorado del dinero ante el logo de un videojuego sponsor. Ante este panorama, la publicación en español de la autobiografía de John Lydon (Johnny Rotten mientras estuvo en el grupo), cantante de Sex Pistols, puede servir para volver poner sobre la mesa viejos debates sobre si el movimiento que sacudió Inglaterra a mediado de los 70 fue algo revolucionario, musical y juvenil, planeado por la contracultura británica para atacar el establishment, o si, por el contrario, fue un catálogo de complementos ideal para el sábado noche.

Ni contracultura ni moda de un día

El crítico César Estabiel, encargado de firmar el prólogo, apuesta por un punto intermedio: "No me gustan las teorías culturales sobre el punk. No me las creo. Me hace más gracia lo de la moda tonta. No me gustan las líneas de complementos, pero sí que cualquiera pueda fabricarse su ropa. Y, desde luego, creo que es peor intelectualizar el punk, aunque tampoco es muy positivo el extremo opuesto: descerebrarlo. Lo de la moda tonta es un buen punto intermedio".

Al margen de debates, Rotten. No Irish, No Blacks, No Dogs (Acuarela Libros/ A. Machado) no deja de ser una autobiografía, más que una historia del punk: dedica páginas a ajustar cuentas (con Sid Vicious, con McLaren, con el sistema educativo inglés, con la familia Lydon) y muchas más a consolidar la imagen de un artista contradictorio e individualista hasta el extremo, inconformista y hasta mala persona. Él mismo lo dice: "Soy un mal bicho. Siempre lo he sido. Sólo necesito que me den una oportunidad para liarla. Actitud negativa. Pues claro".

Rotten empieza por el final, por el último concierto de los Pistols, en el que "se apagaron sin más" (enero del 78), y va desenredando su infancia en un Londres hostil, la adolescencia, el nacimiento del grupo en la tienda de ropa de McLaren, la explosión punk y las broncas entre los miembros.

Entre tanto ego, lo mejor son los invitados especiales, muchos de los cuales escriben capítulos enteros. Familiares (su padre), amigos de la adolescencia (John Gray, Rambo y otros hooligans), músicos (Billy Idol, Chrissie Hynde)... Algunos, como Steve Jones, también ajustan cuentas: "Conocí a John en la tienda de McLaren. Tenía el pelo verde. Llevaba una camiseta que decía Odio a Pink Floyd llena de imperdibles. John tenía algo especial, pero cuando se puso a hablar resultó ser un auténtico gilipollas... Pero era listo".

En tres minutos: César Estabiel (crítico musical y autor del prólogo) 

 

«La juventud nunca tuvo el poder»

1. ¿Qué es y qué no es punk?

El punk es algo que pudo ser y no fue. Es la ruptura con las formas, incluso con la tuya propia. Lo que no acepto como punk es lo que todo el mundo entiende como punk: una imagen basada en chupas de cuero en serie, imperdibles por todas partes, crestas cortadas por imitación y, lo que es peor, desaliño y un feísmo desagradable.

2. ¿Fueron Kaka de Luxe nuestros Sex Pistols?

Tuvieron una actitud similar: individualismo frente a borreguismo y la idea de que para subirte a un escenario no tienes que saber tocar ni tener las ideas ordenadas, sino tener algo que decir o tener carisma. Por sí solos Kaka de Luxe no valen nada, pero dieron ejemplo. Eso es punk.

3. ¿No hay una conexión entre mayo del 68 y el punk? Ambos fallaron en su intención de dar voz a los jóvenes y de cambiar el mundo.

Totalmente de acuerdo. La juventud nunca ha tenido el poder de forma útil. Pero, ¿acaso lo ha querido? Veo mayo del 68 como algo más romántico que decisivo. No creo que se pueda cambiar el mundo, pero sí se puede hacer mejor. ¿La manera? Hablando, argumentando, discutiendo.