Viernes, 11 de Enero de 2008

La fina línea que separa el ardid de la trampa

Caparrós intentó estrechar San Mamés ilegalmente

HUGO JIMÉNEZ ·11/01/2008 - 08:00h

Un empleado de San mamés repinta la línea lateral del campo. EFE

El Athletic estableció las dimensiones de San Mamés a principio de temporada: 104 metros de largo por 68 de ancho. Pero su entrenador, Joaquín Caparrós, decidió que ese era un tamaño excesivo para recibir al Espanyol. Por eso se dirigió a los empleados y les dio instrucciones para que recortaran más o menos un metro de cada lateral. Los pintores cumplieron con su cometido, pero de forma chapucera.

Dejaron tantas pistas (se veían las dos líneas, la de toda la vida y la nueva) que el delegado del Espanyol se dio cuenta enseguida y protestó ante el colegiado. "No influyó que el delegado del Espanyol viniese a hablar conmigo", afirmó ayer Teixeira, "yo ya me había dado cuenta. Y se lo advertí al delegado del Athletic.

Lo que me pidió el delegado del Espanyol es que si el equipo local no ponía la línea en su sitio, lo reflejara en el acta". "Lo único que ocurrió", añadió el colegiado del Athletic-Espanyol de Copa, "es que hay un reglamento y está para cumplirse. No se pueden cambiar las dimensiones de un terreno de juego una vez iniciada la temporada. Se lo comenté al Athletic y ellos lo des-conocían. Por eso habían reducido el campo".

Ernesto Valverde, el entrenador del Espanyol, no coincide con la versión oficial del colegiado. "Nosotros no queríamos presentar una reclamación, simplemente comunicárselo al colegiado porque es una práctica perdida". Caparrós no apeló al desconocimiento para justificar su siniestro plan. Lo explicó de otra manera: "Queríamos poner otras medidas al campo. Cuando nosotros vamos por ahí nos ponen la hierba alta".

El día antes

"Si el Athletic en vez de cambiar las medidas una hora antes del encuentro lo hubiese hecho el día anterior seguro que no hubiese pasado nada", afirma Andújar Oliver, ex árbitro, "porque al colegiado le dan lo mismo las medidas siempre que sean las reglamentarias. La Federación da unas medidas de 120 metros por 90 como máximo y 90 por 45 como mínimo. Cada club entrega las suyas a principio de temporada y ya no pueden variarse durante todo el año".

El precio de semejante artimaña no está castigado excesivamente por el reglamento. Siempre y cuando el comité entienda que ha existido conducta maliciosa, la sanción podría ascender a 1.500 euros". Joaquín Caparrós ya cargaba fama de intentar sacar ventajas con ese tipo de triquiñuelas de dudoso gusto.