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Domingo, 30 de Enero de 2011

El Papa invita a rezar para lograr proyectos de paz concretos en Tierra Santa

EFE ·30/01/2011 - 13:10h

EFE - El papa Benedicto XVI celebra la ceremonia de Vísperas, en la basílica papal San Paolo fuori le Mura, en Roma, Italia. EFE/Archivo

El papa Benedicto XVI invitó hoy a rezar al Señor con el fin de que "haga converger las mentes y los corazones en concretos proyectos de paz" en Tierra Santa, tras su tradicional rezo del Ángelus dominical en la plaza de San Pedro.

El Pontífice quiso, con esta llamada, asociarse al Patriarca Latino de Jerusalén y al Custodio de Tierra Santa en la jornada internacional de intercesión por la paz en Tierra Santa.

Antes del rezo del Ángelus, el Papa evocó que en este cuarto domingo de Tiempo Ordinario, el Evangelio presenta el primer gran discurso que el Señor dirigió a la gente y subrayó que las Bienaventuranzas son un "programa de vida, para liberarse de los falsos valores del mundo y abrirse a los verdaderos bienes, presentes y futuros".

"Cuando Dios consuela, sacia el hambre de justicia, seca las lágrimas de los afligidos, significa que, además de recompensar a cada uno de un modo sensible, abre el Reino de los Cielos", afirmó.

Benedicto XVI aseguró además que la Iglesia "no teme la pobreza, el desprecio y la persecución, en una sociedad que, con frecuencia, se siente atraída por el bienestar material y por el poder mundano".

Tras el rezo del Ángelus, el Papa recordó que hoy se celebra la Jornada Mundial de Enfermos de Lepra, a quienes aseguró una oración especial, así como para aquellos que les asisten.

El Papa estuvo acompañado en su aparición desde la ventana de su estudio pontificio por un niño y una niña pertenecientes a la asociación Acción Católica de Roma y antes de saludar a los asistentes a la plaza de San Pedro, tras el rezo del Ángelus, cedió la palabra a la joven que leyó un mensaje en el que abogó por la paz y la comprensión entre los hombres.

Tras los tradicionales saludos a los peregrinos en la plaza de San Pedro, Benedicto XVI, con la ayuda de ambos niños puso en libertad a dos palomas blancas en signo de paz, que protagonizaron la anécdota de la jornada cuando, apenas liberadas, volvieron a entrar en el estudio del Pontífice.