Jueves, 10 de Enero de 2008

Réquiem civil por un tipo de fiar

ANTONIO AVENDAÑO ·10/01/2008 - 22:21h
Los homenajes a los difuntos siempre tienen el riesgo de que los vivos sucumban a la humana tentación de aprovecharse del muerto para lucirse a su costa. Pero no siempre es así. Ayer en el Parlamento de Andalucía ninguno de los ocho oradores intentó brillar a costa del homenajeado Alfonso Perales, dirigente socialista fallecido en diciembre de 2006 que prestó su último gran servicio a su partido en la comprometida negociación para alcanzar en el Congreso el consenso en torno a la reforma del Estatuto andaluz. Perales logró un amplísimo consenso y poco después murió.
Organizado por el Grupo Socialista del Parlamento de Andalucía, en el homenaje de ayer ante unas 300 personas participaron los socialistas Manuel Chaves, Diego López Garrido, Antonia Moro y Manuel Gracia; el popular Federico Trillo; la alcaldesa de Córdoba por Izquierda Unida, Rosa Aguilar; y el periodista Augusto Delkáder. Por una vez en política, la franqueza de los sentimientos derrotó a la impostura de la retórica. Todos los oradores hablaron con sencillez, sin pretensiones, como sabiendo que la retranca inconfundible de Perales nunca les habría perdonado un exceso de solemnidad en un homenaje en su memoria.
La portavoz adjunta socialista del Parlamento andaluz, Antonia Moro, resaltó algunas de las armas del arsenal de Perales: la lucidez, el compromiso y el diálogo. Augusto Delkáder, amigo del fallecido, leyó el artículo que publicó con ocasión de su muerte y rememoró su “amistad imperecedera” .
Rosa Aguilar dio en el clavo: “De Alfonso Perales te podías fiar. Te miraba a los ojos. Tenía el arte gaditano del humor”. Por su parte, el diputado popular Federico Trillo estuvo acertado y generoso: recordó que “era muy difícil no llegar a un acuerdo con él”, elogió su “extraordinaria elegancia humana al guardarse para sí el dolor” cuando todavía negociaba el Estatuto y concluyó admitiendo que la izquierda cuenta con mejores poetas que la derecha y citando los últimos versos de la elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández.
El portavoz parlamentario socialista Manuel Gracia recordó la inquietud intelectual de Perales, dijo de él que “nunca habló con ira ni con desprecio”, anunció la institución del premio memorial Alfonso Perales pero, finalmente, no pudo evitar que la emoción ahogara sus últimas palabras. También estuvo certero el “tribuno” López Garrido, que es como le llamaba el fallecido.  López Garrido dijo de él que habría sido un gran senador de Roma. Aunque con su puntito gaditano, cabría añadir.
Cerró el acto , el presidente Chaves, que recordó los buenos oficios de Perales como conexión del socialismo andaluz con “los federales”, que es como el malogrado dirigente llamada con sorna a sus compañeros de Ferraz y del propio Gobierno. “Para él el partido era sagrado”, dijo Chaves, que aludió a las apasionadas inclinaciones culturales de su compañero. De él dijo también Chaves estas francas palabras que a ver qué difunto no querría que dijeran de él: “Nunca lo recuerdo con tristeza”.