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Domingo, 30 de Enero de 2011

Asesinado un alto cargo en Kandahar

La muerte del vicegobernador es parte de la campaña de terror en Afganistán

PÚBLICO ·30/01/2011 - 00:10h

Policías afganos inspeccionan un coche siniestrado en el ataque. REUTERS

La campaña de terror talibán contra cargos gubernamentales afganos en la provincia de Kandahar se cobró ayer su víctima más significativa hasta la fecha: el vicegobernador Abdul Latif Ashna. Un atacante suicida en motocicleta hizo estallar su carga explosiva cuando el vicegobernador salía de su casa, matándole en el acto e hiriendo a tres guardaespaldas y dos civiles.

El atentado coincidió con la visita a la capital provincial del embajador estadounidense en Afganistán, Karl Eikenberry. "La pérdida de un gran vicegobernador como este es un revés", declaró Eikenberry a la prensa.

Frenar el avance talibán

Miles de miembros de las fuerzas afganas lideradas por EEUU han aumentado sus operaciones contra los insurgentes en Kandahar y los alrededores durante el último año en un intento por frenar el avance talibán en una impopular guerra que ha entrado ya en su décimo año. Esta provincia, situada al sur del país, es la cuna de los talibanes y uno de los lugares más inseguros de Afganistán.

El embajador animó a la población a no tener miedo y seguir esforzándose "por mejorar la seguridad en la provincia". Sus palabras, sin embargo, chocan con una realidad amarga. Aunque el aumento de tropas ha reducido el número total de ataques, los talibanes han concentrado sus esfuerzos en atentar contra cargos públicos y edificios gubernamentales. Por ese motivo, las instituciones encuentran cada vez más dificultades para contratar personal.

La violencia en Afganistán está en su peor nivel

La violencia en Afganistán está en su peor nivel desde que las fuerzas afganas apoyadas por EEUU derrocaron a los talibanes a finales de 2001, pues ambos bandos están sufriendo un número de bajas récord.

Una revisión de la estrategia bélica hecha el mes pasado por el presidente de EEUU, Barack Obama, dijo que se han logrado "notables avances operacionales" y que la fuerza de los talibanes se redujo en gran parte del país.

Pero muchos críticos disputan esas evaluaciones, apuntando a que las estadísticas muestran que las cifras de víctimas son las más altas desde el comienzo de la guerra. El año pasado murieron 711 soldados extranjeros de la OTAN y más de 2.500 civiles afganos.