Jueves, 10 de Enero de 2008

Montilla se planta ante Zapatero por las Cercanías

La Generalitat rechaza la oferta de traspaso de Fomento

David Miró ·10/01/2008 - 22:08h

Y José Montilla dijo no. Después de 48 horas de maratonianas negociaciones en Madrid para llegar a un acuerdo sobre el traspaso de Cercanías, la comisión bilateral de ayer se saldó con un sonoro fracaso. El president de la Generalitat juzgó inaceptable la última propuesta que Fomento puso sobre la mesa y dio la orden a los suyos para que se plantaran. En contra de las repetidos anuncios de José Luis Rodríguez Zapatero (el último hace sólo unos días en una entrevista radiofónica), sólo un milagro puede hacer que las Cercanías sean traspasadas a la administración catalana durante este mes de enero.

Según fuentes del gobierno catalán, la última propuesta de Fomento no cumplía ninguna de las condiciones que había puesto la Generalitat para aceptar el traspaso: un calendario claro y una financiación suficiente. El estado ofrecía una gestión compartida hasta 2010, fecha en que entra en vigor la liberalización del sector , pero no garantizaba el traspaso efectivo después de esa fecha. Por su parte la Generalitat proponía un traspaso por fases hasta 2010 con la correpondiente financiación.

Las dos partes se emplazaron ayer a hacer posible que la Generalitat empiece a participar en la gestión de las Cercanías antes de que se haga efectivo el traspaso. No se descarta tampoco algun movimiento de última hora al más alto nivel para alcanzar un acuerdo. Lo que sí que se pactó es que en la próxima reunión del 4 de febrero, la subcomisión de infraestructuras servirá para destinar más dinero a las Cercanías.

Colapso estatutario

Pese a la desazón Montilla prefirió guardar silencio. Quién no lo hizo fue el vicepresidente, Josep-Lluís Carod-Rovira, que desde Edimburgo advirtió de una situación de "colapso estatutario" si el Estatut no se despliega de forma más o menos inminente.

Carod admitió que, por las informaciones que manejaba, era obvio que la reunión había sido "muy insatisfactoria" e hizo un diagnóstico crudo de la situación después de que sólo se avanzara en temas menores. El vicepresidente afirmó que Catalunya puede verse abocada a una situación "nada positiva" si el partido que gobierna España, el PSOE, "practica una resistencia centralista al despligue" y el que aspira a hacerlo, el PP, intenta que el Tribunal Constitucional tumbe lo que los catalanes aprobaron en referéndum en junio de 2006.

Comparecencia tensa

El conseller de Interior y Relaciones Institucionales, Joan Saura, no pudo evitar ayer su decepción en la comparecencia posterior a la reunión y declaró que la falta de acuerdo "teñía de gris" un balance que de otra manera podría haber sido muy exitoso. Por su parte, la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, justificó el fracaso porque el gobierno ha tenido como prioridad "solucionar los problemas de las Cercanías" provocados por las obras del AVE. Salgado se esforzó en destacar la importancia de los acuerdos alcanzados en otras materias como inmigración, gestión del litoral, comunicaciones electrónicas y homologación de títulos extranjeros no universitarios.

Estos traspasos son considerados menores si se comparan con las Cercanías o con la Inspección del Trabajo, una materia donde tampoco hubo un acuerdo definitivo aunque sí un compromiso sobre el futuro modelo que incluye la creación de una Agencia Catalana de Inspección de Trabajo que colaboraría con la adminitración central.

En Catalunya ayer hubo reacciones para todos los gustos. Entre los partidos del gobierno PSC y ICV-EUiA celebraron la "firmeza" de la Generalitat para no aceptar un acuerdo en condiciones, mientras que ERC juzgó "inaceptable e impresentable" la resistencia del gobierno para traspasar las Cercanías. Por su parte, CiU tildó de "patético" que el gobierno catalán se prestara a una "escenificación" que favorece electoralmente al PSOE.