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Viernes, 28 de Enero de 2011

El partido que Valero lleva dos años preparando

España puja hoy por su segunda final mundialista tras el fiasco de Croacia 09

MIGUEL ALBA ·28/01/2011 - 08:10h

Dos años después, España ni se conoce. Salió ofendida (13ª, la peor clasificación de su historia mundialista) de Croacia 2009 en el primer ejercicio de Valero Rivera como seleccionador. "Aquel fracaso fue sólo el inicio de un proceso que necesitaba su tiempo", reflexiona ahora David Barrufet, entonces la bisagra entre el banquillo y el grupo. El consejero para los jóvenes (Andreu, Óscar Perales y Víctor Hugo) entre el relevo generacional.

Dos años después, España y Valero son sinónimos. La misma forma de entender el balon-mano. Con el colectivo como principio de todo. "Su punto de partida siempre es el mismo: crear un equipo", sostiene Barrufet. "Un vestuario sin egos en el que todos se sienten en la obligación de colaborar y aportar". La premisa ha colocado a España al borde del éxito. Ante el partido que Valero lleva dos años preparando. "Con él, las cosas llegan porque se merecen, no por suerte", sostiene Barrufet. Dos años de rotaciones de jugadores (en Suecia, hay siete caras nuevas con respecto al Mundial de Croacia), de minutos de psicología (convenció a Alberto Entrerríos para que no se diera de baja del actual campeonato), de muchos toques de atención ante el volumen de intensidad en la defensa 5-1, de ser cercano a pesar de su historial. Dos años para construir la nueva identidad que hoy se enfrenta a Dinamarca (20.30, Teledeporte).

La sincronización del 5-1 y 7 jugadores nuevos, claves de la catarsis española

"España está ahora preparada para todo", asevera Barrufet. "La gente ha ido cogiendo experiencia, ha asimilado cómo es jugar con el compañero de al lado y, en especial, la exigente forma de defender que plantea Valero. Todo suma", relata el ex portero para explicar la catarsis.

El muro lo plantea Dinamarca. Campeona de Europa en 2008. El equipo que lo ha ganado todo en este Mundial. Una metralleta de goles (30 de media). En especial, desde la primera línea (90 tantos), reconstruida tras la lesión del central Mogensen, que ha dejado el timón de juego danés en manos de Bo Spellerberg, un lateral reconvertido a central, así como en el jovencísimo Lauge. El lateral Mikkel Hansen es su hombre franquicia. Sobre el ex lateral del Barça Ulrik Wilbek ha articulado el ideario de la selección. Hansen es una especie de mesías que regresó al balonmano danés, hace una temporada, por el empeño del millonario Jesper Nielsen, presidente del AG Kobenhavn, que pretende convertir este deporte en un producto de entretenimiento y su equipo en un referente en el continente, capaz de competir con Ciudad Real, Barcelona o los ricos alemanes.

"Es el partido de nuestras vidas", entona Viran Morros como altavoz del vestuario. Valero calla. Sabe que el trabajo ya está hecho. "Rivera no es un mago que haga chas y lo resuelve todo. En el Barça también necesitó su tiempo", sostiene Barrufet. Después llegaron 50 títulos. De ganar a Dinamarca, Valero pujaría por el primero ante Suecia o Francia.