Viernes, 11 de Enero de 2008

Reino Unido elige un futuro nuclear

El Ejecutivo laborista dirigido por Gordon Brown elogia la "energía limpia, segura y rentable", que financiarán empresas privadas

LOURDES GÓMEZ ·11/01/2008 - 08:03h

El gobierno británico dio ayer luz verde a la expansión nuclear invitando al sector energético privado a presentar planes y proyectos de construcción de una nueva generación de centrales. Con la probable exclusión de Escocia, donde el ejecutivo autónomo nacionalista se opone a la posición oficial de Londres, el resto del Reino Unido se encamina hacia un futuro atómico.

La oposición conservadora apoya la creación de nuevos reactores aunque desconfía de la promesa laborista de que el proceso no requerirá inversión estatal y será exclusivamente financiado por empresas privadas. Sólo los liberales demócratas, tercera fuerza política del país, rechazan la estrategia gubernamental confirmada ayer en el Parlamento de Westminster. Hay 16 centrales nucleares en Reino Unido, que generan el 20% del suministro eléctrico.

Su construcción es anterior a la década de los años y la mayoría quedará obsoleta en los próximos veinte años. Tan sólo una, situada en Suffolk, al este de Inglaterra, aún estará operativa en 2035. El Gobierno laborista impuso una moratoria en su renovación e incluso en 2003 seguía considerando la energía nuclear como "opción no atractiva". Pero, dos años después, el anterior primer ministro Tony Blair comenzó a dar ya signos de un cambio radical de postura que ahora ha confirmado su sucesor, Gordon Brown.

El ministro de Energía, John Hutton, defendió ayer que la "energía limpia, segura y rentable" procedente de las nuevas centrales nucleares beneficiará "los intereses vitales de nuestro país a largo plazo". Los reactores son necesarios, añadió, para combatir el cambio climático y asegurar el suministro energético reduciendo la dependencia con proveedores externos y localizados, con frecuencia, en países inestables.

Trámites más veloces

El Gobierno agilizará los trámites para acelerar el proceso de concesión de licencias de construcción e impedir retrasos debidos a la oposición de las poblaciones afectadas. Se creará también un ente asesor encargado de supervisar los aspectos financieros relacionados con la gestión de los residuos. El futuro de los restos sigue sin solución. El Gobierno laborista propone almacenar los residuos bajo tierra pero aún no ha localizado el enclave idóneo.

El grupo francés EDF expresó ayer su intención de construir cuatro plantas en Reino Unido para 2017. Es un plazo que se ajusta al objetivo marcado por Hutton para dotar al país con un cóctel energético, en el que las fuentes renovables contribuirán en un 15% del suministro global para 2015. Para lograrlo, el ministro indicó que se triplicará la inversión en la construcción de turbinas eólicas y en sistemas de generación de energía marítima.

La cuarta parte de la energía en España es de producción atómica

España cuenta con ocho reactores nucleares repartidos en seis centrales, frente a los 19 reactores que hay en el Reino Unido. La última planta puesta en marcha en España es la de Trillo (Guadalajara) en 1987, y la más antigua en actividad es la de Santa María de Garoña (Burgos), que tienen ya 37 años. Se estima que la vida útil de una central ronda los 40 años.

En la actualidad, entre el 20% y el 25% de la energía que se consume en España provienen de las centrales nucleares. Esta horquilla depende de la producción de las energías renovables y de la pluviometría, ya que, si el año es lluvioso hay más producción hidroeléctrica.

El debate sobre si se deben abrir o cerrar las centrales nucleares españolas también está caliente, ya que se acercan elecciones. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, señaló esta semana que no incrementará la energía nuclear y que, incluso, la reducirá "en función de la demanda energética global".

El Foro de la Industria Nuclear reclama por su parte que haya más centrales en España, en la línea de Reino Unido, Finlandia y Francia, que tienen o tendrán reactores en construcción. Su presidente, Eduardo González, defiende que las centrales son necesarias para "reducir la dependencia energética exterior, garantizar el suministro eléctrico y frenar las emisiones de efecto invernadero".

España importa el 85% de su energía y las emisiones están 35 puntos porcentuales por encima de lo permitido en el Protocolo de Kioto. Por el contrario, las organizaciones ecologistas creen que construir más centrales es un camino erróneo y recuerdan que no hay una solución definitiva a los residuos de alta radiactividad. El portavoz de Greenpeace en esta materia, Carlos Bravo, advierte del "alto coste de construcción de una planta", que oscila entre 3.000 y 4.000 millones de euros, que acabarán pagando los ciudadanos.