Jueves, 10 de Enero de 2008

Atención a las siete señales de alarma

Varios síntomas permiten saber si un recién nacido tiene una enfermedad grave

ANTONIO GONZÁLEZ ·10/01/2008 - 20:40h

JUPITER - Actuar rápido es esencial para evitar muertes infantiles, sobre todo en países en vías de desarrollo.

Saber ver a tiempo las primeras señales de que algo no va bien es esencial para evitar que un recién nacido pueda ser víctima de una enfermedad grave en sus primeros días de vida. Por ello, un grupo de especialistas, dirigido por Martin Weber, de la Organización Mundial de la Salud, ha identificado un conjunto de siete síntomas que, de manifestarse en la primera semana de vida de un niño, pueden indicar la existencia de una patología grave que requiera tratamiento hospitalario.

Los siete síntomas son: rechazo a la alimentación; aparición de convulsiones (puede indicar hemorragia intracraneal o trastornos metabólicos); apatía o falta de movimiento si no hay estímulo (puede ser señal de sepsis); respirar más de 60 veces por minuto; retracción torácica (puede indicar infección respiratoria); hipertermia (temperatura de 37,5 grados o más); e hipotermia (temperatura por debajo de los 35,5 grados).

Tanto la hipertermia como la hipotermia podrían revelar también la existencia de una infección generalizada en el neonato, ya que el bebé puede reaccionar también con una reducción de temperatura ante la presencia de gérmenes, porque no tiene desarrollado el control regulador de la temperatura corporal.

Reducir la mortalidad infantil

Con este trabajo, los expertos tratan de poner en marcha una nueva herramienta que permita reducir la mortalidad infantil, sobre todo en los países en vías de desarrollo, donde cada año mueren 10 millones de niños antes de alcanzar su quinto aniversario.

Para los autores del trabajo, que se publica en la revista The Lancet, es esencial mejorar el diagnóstico de las enfermedades que requieren asistencia hospitalaria en los niños que tienen menos de una semana de vida, ya que es en ese periodo cuando tienen lugar tres de cada cuatro fallecimientos neonatales –los que ocurren en los primeros 28 días de vida–, que ascienden a cuatro millones anuales en todo el mundo.

Para llegar a sus conclusiones, los autores analizaron los casos de 3.177 neonatos de menos de una semana, así como de 5.712 bebés de entre una semana y tres meses, que acudieron a centros sanitarios de Bangladesh, Bolivia, Ghana, India, Pakistán y Suráfrica.

En el marco de un estudio multicéntrico, analizaron la presencia de 31 síntomas, excluyendo la ictericia, de los que 12 indicaban enfermedades graves en la primera semana de vida. De esta forma, y tras reducir la lista a siete síntomas, se ha conseguido una herramienta más precisa que la vigente estrategia de Atención Integral de Enfermedades Prevalentes de la Infancia, puesta en marcha en la década de 1990 por la Organización Mundial de la Salud y UNICEF.

Para el presidente de la Asociación Española de Pediatría , Alfonso Delgado, instrumentos como este pueden ser de gran utilidad en países en vías de desarrollo, con tasas de mortalidad infantil hasta 25 veces más elevadas que en España, ya que pueden ser utilizados por personas con escasa capacitación sanitaria.