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Domingo, 23 de Enero de 2011

El idealista que soñaba con hamburguesas

JESÚS MIGUEL MARCOS ·23/01/2011 - 10:58h

Como buen cineasta, Álex de la Iglesia es capaz de imaginar grandes escenas donde los personajes sortean las complejas tramas a las que les expone un guión intrincado. Los actores de sus películas aceptan el caos reinante y deambulan a través de las circunstancias más inverosímiles sin inmutarse. A veces, incluso, consiguen lo que quieren.

Y aunque es verdad que la realidad siempre supera la ficción, no es menos cierto que es imposible de controlar. Aquí en la tierra las escenas no se repiten, los actores no dicen exactamente lo que quieres y no existen los privilegios del montaje final.

Como buen idealista, Álex de la Iglesia imaginó un día de Navidad que podía unir las voluntades de tres grupos difícilmente conciliables (industria, políticos e internautas). Se reunió con estos últimos el penúltimo día de 2010 y el resultado fue positivo. Consiguió lo que nadie había logrado en los últimos diez años: dialogar, entenderse, comprenderse, conocerse.
Incansable e insaciable, apuntó más alto: introducir una enmienda a la ley Sinde con una propuesta elaborada por un abogado internauta. Y hacerlo, ojo, en cuatro días y en secreto.

¿En secreto? Sólo a medias. Su cuenta de Twitter echaba humo esta última semana. Y entre revelaciones tan hilarantes como sus visiones de hamburguesas con patatas, el cineasta conversaba con complicidad con Francisco George (vocal del Partido Pirata) o Josep Jover (el abogado del caso Padawan y el canon digital). De la Iglesia hablaba de diálogo, acercar posiciones e incluso de "¡La solución!". Algo estaba pasando.

Sin embargo, hay que hilar muy fino para poner de acuerdo a tantas personas sin que ninguna se vaya de la lengua. Lo del viernes por la noche fue una pequeña hecatombe, pero lo más curioso es que la propuesta del cineasta está en manos de Sinde y Soraya. Los guionistas de Misión imposible deberían hablar con él.