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Sábado, 22 de Enero de 2011

"Da vergüenza que Xavi te pida una camiseta dedicada"

Extremo. El ídolo del centrocampista del Barça firmó los dos últimos goles del empate ante Francia

M. ALBA ·22/01/2011 - 08:00h

Albert Rocas lanza ante Muhamed Husain, portero de Barhein.

Cada vez que lanza, sufre un pequeño latigazo. Todo por una tara genética en los hombros de Albert Rocas (Gerona, 1982), proclives a las luxaciones. "No me opero porque puede cambiarme la forma de lanzar, y un extremo necesita la habilidad", asegura. Su virtud acumuló el tercer punto ante Francia con los dos goles que cerraron la remontada. Un empate que hace más accesible el camino a semifinales. Para ello, España debe empezar ganando hoy a Noruega, en el debut de la segunda fase del Mundial de Suecia.

¿De qué sirve empatar ante Francia?

Anímicamente es un subidón. Es un gran voto de confianza para el equipo, que demuestra que sabe sobreponerse a las situaciones complicadas. Pero no debe llevarnos a engaño. No jugamos bien hasta los últimos diez minutos. Cometimos errores, somos conscientes de ello.

¿Qué transmite ese empate al resto de equipos?

Que España ha completado una primera fase (cuatro victorias, un empate) que insinúa que puede hacer cosas, pero nada más. Realmente, no hemos conseguido nada. Esa es la cruda realidad. Sería un error pensar que somos mejores de lo que somos.

¿Y quién es mejor que España?

A Francia, Dinamarca o Croaciaes muy difícil ganarles. Nunca hemos pensado que podemos estar por encima de ellos, porque tienen más calidad que nosotros.

Una declaración de intenciones que casi olvida las medallas.

Siempre hemos dicho que el objetivo principal era conseguir plaza para el preolímpico (siete primeros). El siguiente objetivo real, por calidad del equipo, es intentar entrar en semifinales. Para ello hay que estar centrado, trabajar bien y tener suerte por las experiencias que tenemos de otros campeonatos. Las semifinales serían un éxito.

¿Y una revancha contra las frustraciones de anteriores campeonatos?

Más bien diría un premio a un grupo que ha ido en progresión ascendente desde el Mundial de Croacia. Allí tocamos fondo. Los resultados fueron muy malos. Pero supimos reflexionar con humildad, sin voces discordantes, sin echarnos nada en cara incluso cuando ha habido palos. En este grupo, una mala persona no tendría sitio porque acabaría desplazado por el resto. Después de esa especie de catarsis sabemos que somos uno de los buenos equipos, quizás no el mejor por resultados. Sin embargo, la cantidad de jugadores y su experiencia sí es de equipo grande.

¿El techo de juego aún está por explorar?

"En este grupo, las malas personas se quedarían arrinconadas"

Sentimos que hay que mejorar cosas, evidentemente. Pero no estamos tan lejos. Debemos concentrarnos en nuestros dos pilares: defensa y unidad. Aquí todos somos importantes.

¿Islandia es el muro que esconde las semifinales?

Por palmarés, Islandia es el equipo que infunde más respeto en esta segunda fase. Pero distraerse con Islandia sería perjudicial. Las semifinales están detrás de no perder puntos de forma absurda.

¿De dónde le viene a Xavi Hernández esa idolatríapor usted?

"Empatar con Francia es un subidón, un voto de confianza"

No es para tanto. Tenemos un amigo en común de mi mujer. Un día le pedí a este amigo que me consiguiera una camiseta de Xavi, porque es uno de los jugadores de fútbol que más admiro. A raíz de eso, le conocí, hablamos y me dijo que me dedicaba la camiseta si yo hacia lo mismo con él. Cuando me lo pidió, sentí un poco de vergüenza. Me sorprendió que supiera tanto de balonmano y que conociera a tantos jugadores.

¿Quedó en ir a verle jugar?

Por su calendario es complicado, pero tal y como hablamos de balonmano, se nota que ve partidos por la tele. Me dijo que era uno de sus deportes favoritos y eso siempre motiva. Que él sepa tanto de mi deporte es un orgullo. Especialmente porque demostró que valora el balonmano como la sociedad lo hace con el fútbol.

¿El Mundial de la selección de fútbol exige más al resto?

La sociedad espera que todos hagamos lo mismo, como le ocurría al fútbol cuando nosotros o el basket fuimos oro.