Jueves, 10 de Enero de 2008

El desacierto en las primeras ocasiones de gol lastra al Athletic

EFE ·10/01/2008 - 17:57h

EFE - El delantero del Athletic Club de Bilbao Aritz Aduriz (d) intenta rematar ante la oposición del defensa navarro del RCD Espanyol, Jesús María Lacruz, durante el partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey en estadio de San Mamés.

El desacierto ante la meta rival en las primeras ocasiones de gol de los partidos está lastrando al Athletic Club en sus primeros compromisos del nuevo año, que va a decepción por partido por no saber aprovechar sus oportunidades cuando el marcador aún refleja el resultado inicial.

Le pasó en Santander en su estreno liguero de 2008 y le volvió a ocurrir ayer ante el Espanyol en choque copero.

Si en El Sardinero fueron dos ocasiones clarísimas, ambas de Fernando Llorente, las que dilapidó el conjunto rojiblanco antes de que el Racing aprovechase la suya, en San Mamés fueron otras dos grandes oportunidades, de Markel Susaeta y Fran Yeste, las que pudieron adelantar a un equipo al que le cuesta mucho marcar.

Si en años anteriores fueron defensivas las carencias que mantuvieron al Athletic al borde del descenso, esta temporada es lo romo que se muestran sus atacantes ante la meta rival lo que tiene al conjunto vasco de nuevo amenazado.

Frente a un Espanyol un tanto reservón, pero con pegada, la falta de tino frente a Iñaki Lafuente, al que no se le puso muy a prueba, le impidió poner en franquía una eliminatoria que le ha encarecido sobremanera el posterior gol de Jonathan Soriano.

Ese tanto sumió en la desesperación al equipo bilbaíno, que a punto estuvo de descalabrarse en los minutos posteriores, en los que fue precisamente Dani Aranzubia, excesivamente dubitativo en el gol visitante, en el que le salvó los muebles.

Luego, curiosamente, aprovechó una jugada aislada para poner un empate que no le deja tan tocado de cara al partido de vuelta y que le dio ánimos hasta para intentar remontar el partido.

Lo mismo pudo haber hecho hace cuatro días en la capital cántabra, pero allí, si Llorente estuvo espeso en el remate al principio, a Aritz Aduriz le faltó clarividencia para igualar la ventaja con la que Tchité puso a su equipo.

Del choque copero de ayer, no obstante, no solo quedará en la memoria de la afición bilbaíno el desacierto de los delanteros de su equipo y un resultado complicado de cara a la devolución de visita al Espanyol, sino también una par situaciones que no por anecdóticas dejan de tener su relevancia.

La primera fue la de ver dos líneas de banda en cada costado del campo por una ocurrencia, la de estrechar el terreno de juego, de la que no debió estar muy seguro el club bilbaíno, ya que tuvo que recular.