Jueves, 10 de Enero de 2008

Colonial podría vender hasta el 33% de la francesa SFL para reducir su deuda

EFE ·10/01/2008 - 15:36h

EFE - El presidente y consejero delegado de Colonial, Mariano Miguel, tras la rueda de prensa que ofreció hoy en Madrid para informar de la actual situación de esta compañía, tras su caída en Bolsa y el abandono de la presidencia de Luis Portillo.

Inmobiliaria Colonial podría deshacerse de hasta el 33 por ciento de Société Foncière Lyonnaise (SFL), frente al 24 por ciento previsto inicialmente, una desinversión que está destinada a pagar parte de su deuda y que reduciría su participación en la compañía francesa hasta el 51 por ciento.

En rueda de prensa, el presidente y consejero delegado de Colonial, Mariano Miguel, explicó hoy que la venta de ese 9 por ciento adicional de SFL proporcionaría unos 300 millones de euros adicionales a los entre 800 y 1.000 millones que prevé obtener en 2008 con la desinversión de activos.

La reducción de la participación en SFL hasta el 60 por ciento responde a la necesidad de ajustarse a la nueva normativa francesa sobre sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria, si bien Miguel dijo que no existe inconveniente para vender hasta el 51 por ciento, lo suficiente para seguir controlando la compañía.

Preguntado por la posibilidad de que la inmobiliaria se desprenda también del 15 por ciento que posee en el grupo constructor FCC, Miguel respondió que aún no se ha tomado una decisión, pero que no es previsible que se venda al precio actual del mercado (alrededor de 43 euros por acción).

El plan de desinversiones de Colonial está ligado a la refinanciación de su deuda financiera, que a cierre de 2007 se situó en el entorno de los 8.600 millones de euros, de los que en 2008 se amortizarán 150 millones y en 2009, 900 millones.

En línea con ese plan, Colonial ha vendido en 2007 activos por importe de 839 millones de euros, con un margen conjunto del 9 por ciento sobre los precios tasados a finales de 2006.

Miguel insistió en que estas desinversiones no constituyen una medida extraordinaria, sino que forman parte de un plan empresarial diseñado antes de que Colonial se desplomara en bolsa en la últimas sesiones de diciembre.

A su juicio, la cotización del valor (en torno a 1,30 euros por acción) no refleja la situación ni financiera ni patrimonial de la compañía, cuyo "valor intrínseco no ha disminuido".

En este sentido destacó que Colonial es una empresa dedicada fundamentalmente a la actividad patrimonial, con unos ingresos recurrentes por alquileres de 350 millones de euros anuales, de los que más del 50 por ciento proceden del mercado francés.

Con respecto a la ralentización del mercado residencial, Miguel aseguró que no es un problema para la compañía, dado que sólo tiene un "stock" de 500 viviendas, la cuarta parte de las construidas, que tienen un peso inferior al 3 por ciento en su balance (menos de 400 millones de euros).

Sobre el derrumbe en bolsa de Colonial hasta mínimos históricos, Miguel considera que se debió a la presión vendedora que generó la ejecución de instrumentos financieros ligados a acciones de Colonial.

En su opinión, no es descartable que algo así pueda volver a ocurrir, dado que hay participaciones significativas de la inmobiliaria sujetas a contratos de derivados.

Según explicó, la crisis de la cotización fue lo que propició la salida apresurada del consejo de administración del anterior presidente, Luis Portillo, y del resto de socios de referencia, que prefirieron que los nuevos gestores no fueran accionistas relevantes para que no fueran sospechosos de defender sus propios intereses.

Sobre si Portillo (primer accionista con el 40,4 por ciento) tiene intención de salir del capital de Colonial, Miguel aseguró no tener ninguna información, aunque negó que exista un pacto de los principales accionistas para no vender sus participaciones.

Uno de los proyectos que Portillo dejó sin concluir al dejar la presidencia fue la aproximación iniciada hacia la inmobiliaria francesa Gecina (controlada ahora por el ex presidente de Metrovacesa, Joaquín Rivero, y su socio Bautista Soler), con la que se empezó a hablar de una posible integración.