Martes, 2 de Octubre de 2007

La niña que no sabía perder

Sabrina Vega, mejor jugadora española de la historia, se elevó ayer a la categoría de Gran Maestra.

ÁNGEL LUIS MENÉNDEZ ·02/10/2007 - 20:46h

Sabrina, en el Abierto de Benidorm. REVISTA JAQUE

Con ocho años, Sabrina aprendió las reglas del ajedrez, pero nadie le enseñó a perder. Ganaba siempre. Apenas dos meses después de conocer las normas, se proclamó campeona del torneo organizado por el Club Naútico de Las Palmas. En el colegio ya sabían de su extraordinaria inteligencia.

No tanto por las 2.000 victorias consecutivas que firmó en sus aulas, sino por romper los moldes que manejan los psicólogos infantiles. Sometidos a un test de inteligencia, los niños de entre ocho y nueve años no pasan del octavo de los 30 exámenes que componen la prueba. Sabrina superó los 30 sin ningún fallo y su coeficiente intelectual batió todas las marcas.

Apenas una década más tarde, Sabrina Neide Veiga Gutiérrez acaba de obtener el título de Gran Maestra, el máximo reconocimiento individual posible que sólo otra española, la balear Mónica Calzetta, había alcanzado antes.

Sabrina, canaria de 20 años, es la mejor ajedrecista española de la historia, pero es probable que no se dedique profesionalmente al deporte de las 64 casillas. Será una excelente abogada. Incluso, si se lo propone, llegará a insigne magistrada.

Sobresaliente en Derecho

Sabrina compagina su eclosión ajedrecística con los estudios de 3º de Derecho. Y asimila con tanta maestría los secretos del tablero como los artículos y disposiciones legales contenidos en los libros. Obtiene un sobresaliente tras otro y es la más destacada en cada asignatura.

La progresión de Sabrina no tiene secretos. Es una cuestión de “trabajo y mucha disciplina”, explica Ramón Ramón Padullés, director técnico de la Federación Española. “Es la número uno española indiscutible y tiene serias posibilidades de alcanzar medalla en el Mundial sub-20 que se celebra en Armenia”, añade.

Más de 50 países

El campeonato del mundo de jóvenes promesas, tanto masculinas como femeninas, arranca hoy en Ereván, capital armenia, y finaliza el día 16. Participan 150 ajedrecistas de más de 50 países y se desarrolla por el sistema suizo a 13 rondas.

“Su ajedrez tiene un nivel altísimo”, insiste Padullés. Y ha mejorado mucho desde que la entrena Javier Moreno, también Gran Maestro y seleccionador del combinado español femenino. El juego de la canaria ha crecido tanto que no es raro verla superar a grandes maestros.

De carácter serio y reservado, la joven canaria tiene aptitudes para entrar en el circuito mundial. Para vivir del ajedrez. Sólo necesita un empujón más. El que la llevará desde su actual posición, la 141ª del mundo, al grupo del centenar de jugadoras más destacadas del universo. “Para hacer de este deporte tu profesión hay que estar entre los cien primeros”, advierte el director técnico federativo. “Y Sabrina puede lograrlo”, pronostica.   

El primer paso lo dará a partir de hoy en el Mundial sub-20, torneo donde, además de su entrenador, contará con la tutela directa de su padre, un apasionado del ajedrez que va de partida en partida. Porque cuando Sabrina descansa, el señor Vega tiene que atender las maniobras sobre los tableros de Belinda, otra hija que también le trae en jaque.