Jueves, 10 de Enero de 2008

El Gobierno reprocha a los obispos que falten a la verdad y recuerda que ya no hay una única moral

EFE ·10/01/2008 - 08:30h

EFE - La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, durante su conparecencia hoy ante la Comisión Constitucional del Congreso.

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha reprochado hoy a los obispos que hubieran "faltado a la verdad" en la manifestación de Madrid del 30 de diciembre y les ha advertido de que la sociedad no aceptará volver a los tiempos de una "única moral" para todos los españoles.

De la Vega ha comparecido a petición propia en la Comisión Constitucional del Congreso para explicar la situación de las relaciones entre el Estado y la Iglesia después de las críticas al Gobierno en la concentración de la madrileña plaza de Colón en favor de la "familia cristiana".

Aunque ha trasladado su respeto al derecho de "una parte" de la jerarquía eclesiástica a censurar al Gobierno, también ha pedido y exigido "el mismo respeto" para el Ejecutivo cuando cumple sus compromisos electorales, y ha lanzado una advertencia a la Iglesia:

"Lo que ya no resulta tan tolerable es que para ejercer ese derecho se vulnere el respeto debido a dos poderes legítimos, como son el Gobierno y el Parlamento, y se haga además faltando a la verdad", ha dicho ante los miembros de la Comisión.

A renglón seguido, ha subrayado que la sociedad española, que a su juicio ha aceptado e integrado los nuevos derechos sociales incorporados en esta legislatura, "no necesita tutelas morales, como tampoco las necesita, ni tolera, ni acepta su Gobierno".

Además, ha insistido en que esta sociedad no está dispuesta "a retroceder a tiempos pretéritos en los que una única moral era impuesta a todos los españoles", que "afortunadamente quedaron atrás y no volverán por expreso deseo de la mayoría", que "no está dispuesta a retrasar las manecillas del reloj de la historia".

María Teresa Fernández de la Vega ha defendido la "cooperación" del Gobierno con la Iglesia en esta legislatura, basada en el respeto a la autonomía de ambas instituciones, y ha dicho que no merma el principio de aconfesionalidad y "laicidad" del Estado.

En el turno de portavoces, ERC e IU-ICV le han exigido mayor contundencia frente a la Iglesia; mientras Joan Tardá le ha dicho que "a ustedes los obispos se les han subido a las barbas", el portavoz de IU-ICV, Joan Herrera, ha pedido una revisión de los acuerdos con la Santa Sede y llamar a consultas al embajador Francisco Vázquez como "gesto de fuerza".

De La Vega ha rechazado ambas pretensiones y ha negado que el Ejecutivo hubiera concedido privilegios a la Iglesia en esta legislatura; por el contrario, ha argumentado que se han eliminado sus "privilegios fiscales" y ha avanzado en su autonomía financiera.

También ha desechado las acusaciones de electoralismo en su comparecencia procedentes del portavoz de CiU, Jordi Xuclá, y ha dicho que acudía al Parlamento para dar la "respuesta" que se exigía del Gobierno tras los ataques de los obispos.

Con la portavoz del PP, Maria Salom, ha polemizado en torno a la responsabilidad por una supuesta "confrontación" con los católicos.

Si para Salom el Gobierno practica un "radicalismo laicista" con el que pretende ocultar el "fracaso" de su gestión, De la Vega afirma que el Ejecutivo "no ha confrontado, ni confronta, ni confrontará".

También ha acusado la diputada del PP al Ejecutivo de "intolerante e inflexible" por no aceptar las críticas de los obispos, pero la vicepresidenta le ha dicho que lo que le molesta no es que usen su derecho a discrepar, que el Gobierno respeta, sino que lo hagan "faltando a la verdad".

Así, ha remarcado que "no es cierto" que "se ataque a la familia ni que se diluya la democracia y se vulneren los derechos humanos en España" y ha proclamado que en los últimos cuatro años "España ha profundizado más sus raíces democráticas y se ha convertido en una de las sociedades mas avanzadas del mundo en lo que a extensión de derechos se refiere".