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Viernes, 14 de Enero de 2011

El inofensivo aguijón de Michel Gondry

El francés dirige a Cameron Diaz en la cinta de superhéroes 'The Green Hornet'

RUBÉN ROMERO ·14/01/2011 - 08:00h

RUBÉN ROMERO - Cameron Diaz y Seth Rogen, en una escena del filme.

The Green Hornet

Director: Michel Gondry
Género: Acción
Reparto: Cameron Diaz, Chou Jay, Seth Rogen, Stephen Chow
Duración: 90 minutos 

Rozando los 50, Michel Gondry (Versalles, 1963) mantiene la mirada pilla y la ironía del adolescente que tocara la batería en Oui Oui. También un humor a prueba de picaduras de la crítica y falta que le hace para defender esta, según dice, "antipelícula de superhéroes". En todas sus declaraciones hay una cierta amargura con respecto al funcionamiento de Hollywood. "La cosa funciona así: te encierran en una habitación en la que te hacen prometer que harás una película comercial y después puedes traicionarles o no".

En este caso, parece que Gondry ha cumplido su promesa. The Green Hornet podría haberla filmado cualquiera. Acaso en un par de secuencias reconocemos al creador que revolucionara el lenguaje audiovisual con soluciones narrativas nunca vistas en videos para Björk o The Chemical Brothers. Mucho menos al tierno narrador de ¡Olvídate de mí! (2004) o La ciencia del sueño (2006). "Creo que mantengo una carrera coherente", dice y él mismo parece comprender que suena falso. "Todas mis películas tratan de la sociedad y de ser aceptado en ella. En The Green Hornet he hecho lo mismo porque no sé hacer otra cosa: los superhéroes convencionales no me interesan: no aman a las personas, sino a unos valores con los que no me identifico".

El resto de la colmena

Hace un par de años, Sony encargó un guión a Seth Rogen, estrella de la nueva comedia americana que, cosas del destino, ha acabado por interpretar a The Green Hornet/Britt Reid. La protagonista, un monumento al bótox anteriormente conocida como Cameron Díaz, lo tiene claro: "Kato (Jay Chou, el acompañante del superhéroe) es los músculos, yo soy el cerebro". ¿Y Britt Reid? Nadie lo sabe, ni dónde se ha escondido el incuestionable talento de un director, Michel Gondry, llamado a cotas más altas que las de ser un mero empleado de una multinacional.