Archivo de Público
Viernes, 14 de Enero de 2011

Juanfran llegó, se presentó y jugó

Se entrenó media hora el jueves por la mañana y jugo el derbi contra el Madrid

LADISLAO J. MOÑINO ·14/01/2011 - 08:40h

Juanfran intenta tapar un centro de Di María.ap

No hay norma sin consecuencias. Juanfran fue presentado el miércoles por la tarde, se entrenó media hora el jueves por la mañana y Quique escribió ayer su nombre en la alineación titular ante la sorpresa general. Juanfran protagonizó el primer traspaso de un jugador con más de cinco partidos en la Liga y también fue el primero en protagonizar un hecho que aquí sorprende, pero que en Inglaterra es habitual. La norma tiene mucho que ver con el libre mercado, que por definición arrincona los sentimientos.

El fútbol, en su avance hacia el mercantilismo, revienta los aranceles del escudo y la camiseta y éste es un caso más. Juanfran se crió en la cantera del Madrid y ayer se vio con la camiseta del vecino. Hasta hace dos días defendía la elástica de Osasuna. Se estrenó en el mismo estadio en el que Pérez Burrull le escamoteó dos penaltis claros con su anterior equipo y encima le aconsejó que aprendiera a tirarse. Cuando la megafonía pronunció su nombre, la afición del Atlético lo recibió con una fuerte ovación. El madridismo no gastó en él excesivos decibelios en su contra. Los reservó hasta el minuto 89, cuando el extremo fue sustituido por Quique.

El libre mercado arrincona los sentimientos y los escudos

También utilizó los pitos el Frente Atlético para avergonzar a la entidad y al fútbol cuando se guardó un minuto de silencio por el reciente fallecimiento del actor y seguidor del Real Madrid, Juanito Navarro. Cuando Forlán marcó, Juanfrán, que ocupó la banda derecha, fue a celebrar el tanto como si llevara en el club toda la vida; otra consecuencia del frío mercantilismo.

Tampoco contribuyó demasiado al fair play ni a la limpieza del juego cuando el Atlético no tiró un balón fuera para devolverle el gesto educado que Kaká había tenido minutos antes cuando atisbó a Agüero en el suelo. Esta circunstancia encendió a la grada y provocó un altercado sin mayores consecuencias entre el propio Kun y Sergio Ramos. Más detallista fue Cristiano tras sacar la guadaña y rebañarle un tobillo a Ujfalusi. Tras ver la amarilla -una roja no hubiera sido excesiva- se interesó por la salud del checo, le hizo una caricia e incluso le colocó con mimo la cointa del pelo.

Al menos el Madrid imprimió al partido ese aire añejo de la Copa, poniendo en cada balón el espíritu de una agónica necesidad por marcar goles, por arrinconar al contrario. Mateu Lahoz, que estaba por la labor de pitar poco, contribuyó a ese ritmo frenético. El gol de Ramos respondió a esos parámetros coperos: un salto y un cabezazo cargados de urgencias y épica. Lo celebró reivindicándose y hasta se fue a buscar una cámara para ofrecerle su extasiado rostro.