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Jueves, 13 de Enero de 2011

Terapia conductual ayudaría en incontinencia tras prostatectomía

Reuters ·13/01/2011 - 15:25h

Cuando la incontinencia persiste después de una prostatectomía, la terapia conductual reduce a más de la mitad la frecuencia de las pérdidas y ayuda a uno de cada seis hombres a recuperar la continencia, publica Journal of the American Medical Association.

"Se le debería ofrecer (la terapia conductual) a los hombres con incontinencia persistente pos-prostatectomía porque proporciona una mejoría significativa y duradera de la incontinencia y la calidad de vida, aun años después de la cirugía radical", afirma el equipo de la doctora Patricia S. Goode, del Centro de Estudios sobre Envejecimiento de la University of Alabama.

Pero el doctor David F. Penson, de la Vanderbilt University, en Tennessee, no está tan convencido. En un editorial sobre el estudio, escribe que la terapia conductual es mejor que nada, pero "si es tan buena, es importante pensar cuán mejor es para tratar a los pacientes con este problema".

El ensayo incluyó a 208 hombres, de 58 a 84 años, con incontinencia persistente durante uno a 17 años después de una prostatectomía radical. Tras agruparlos según el tipo de incontinencia (por estrés, urgencia o mixta) y la frecuencia (menos de cinco, de cinco a 10 o más de 10 episodios por semana), el equipo les indicó al azar recibir terapia conductual, terapia conductual más biofeedback y estimulación eléctrica o tratamiento retrasado (grupo de control).

La terapia conductual, que se administró en cuatro sesiones en ocho semanas, incluyó ejercicios con los músculos del piso pélvico, estrategias para prevenir las pérdidas por tensión y urgencia, el manejo de los líquidos y un autocontrol con diarios sobre el funcionamiento de la vejiga.

A las ocho semanas, la cantidad promedio de episodios semanales de incontinencia había disminuido un 54 por ciento con la terapia conductual (de 28 a 13), un 54 por ciento con la terapia más otras técnicas (de 26 a 12) y un 20 por ciento en el grupo de control (de 25 a 20).

Once hombres (el 15,7 por ciento) del grupo tratado con terapia conductual, 12 (el 17,1 por ciento) en el grupo tratado con la combinación de terapias, y cuatro (el 5,9 por ciento) en la cohorte de control alcanzaron la continencia total al finalizar las sesiones de tratamiento.

Esto indica que se necesitaría tratar a 10 pacientes para obtener esas cifras.

La mejoría se mantuvo durante los 12 meses de seguimiento, pero el agregado de biofeedback y estimulación eléctrica no mejoró los resultados.

El tratamiento activo también estuvo asociado con una mejoría significativa, según cuestionarios estandarizados para determinar síntomas del tracto urinario inferior y calidad de vida.

Además, el 47 por ciento de los hombres tratados estuvo satisfecho completamente con su avance y el 90 por ciento consideró que las pérdidas urinarias habían mejorado "mucho", comparado con el 10 por ciento del grupo de control.

En el editorial, Penson sugiere una forma de evitar tantos problemas: limitar la prostatectomía a los pacientes con peor pronóstico y usar la observación activa con análisis del antígeno prostático específico -PSA- y biopsias seriales de próstata en los hombres con bajo riesgo de desarrollar la enfermedad.

FUENTE: JAMA, enero del 2011