Jueves, 10 de Enero de 2008

El viejo Kabul recuperará su viejo esplendor gracias a un proyecto restaurador

EFE ·10/01/2008 - 12:11h

EFE - Vista de una zona de Kabul.

Las ensortijadas callejuelas del viejo Kabul, con su bazar, sus mezquitas y sus "caravansarai", recuperarán algo de su antiguo esplendor gracias a un proyecto de restauración que pretende reanimar el corazón de una ciudad malherida por la guerra y la actual especulación inmobiliaria.

En el centro histórico de la capital afgana, el barrio de Murad Jane lucha por la supervivencia de sus apenas ocho hectáreas de laberínticos callejones y viviendas de madera o adobe, en las que se asentó el primer núcleo de desarrollo de la ciudad en el siglo XVIII.

En el pasado, la zona era el motor comercial de Kabul y experimentó un rápido crecimiento gracias al establecimiento de destacados miembros de la Monarquía y a su ubicación privilegiada en el corazón de una ciudad islámica entonces emergente.

Los edificios de Murad Jane todavía conservan parte de sus revestimientos de madera tallada, celosías, ventanas correderas adornadas con motivos florales y pavos reales, hornacinas de yeso y vidrieras de colores.

Su trazado urbanístico y la particularidad de su ornamentación pertenecen a la larga tradición cultural afgana y a su patrimonio artístico y preservan, aún hoy, muchos elementos de su diseño original.

Este minúsculo entramado de pequeñas calles es la única reminiscencia de arte islámico en una ciudad prácticamente destrozada durante la guerra civil que enfrentó a las distintas facciones "muyahidines" en la década de 1990.

A aquella destrucción se suma ahora la especulación inmobiliaria y un desarrollo urbanístico que ha apostado por la construcción de centros comerciales y hoteles y de los chalés de lujo que hoy ocupan embajadas y representantes de firmas extranjeras en Kabul.

Para evitar que Murad Jane desaparezca para siempre, la Fundación Monte Turquesa, presidida conjuntamente por el presidente afgano, Hamid Karzai, y el príncipe Carlos de Inglaterra, ha iniciado una campaña de reconstrucción que intentará devolver el esplendor al último reducto histórico de Kabul.

"El mantenimiento y la conservación de esos monumentos de forma continuada es urgente en Kabul y en el conjunto de Afganistán", dijo el ingeniero de la fundación Ahmed Fawad Yamshid.

El primer edificio histórico restaurado ha sido la "Casa del Pavo Real", levantada hace 150 años por un destacado miembro de la corte para ser usada como residencia.

De las tres alas que el edificio tenía originariamente, sólo una permanece en pie.

La fachada está decorada con un pavo real que da nombre a la vivienda, que en su interior posee molduras decorativas y ornamentación de madera tallada.

El proyecto de reconstrucción de Murad Jane, financiado por el Gobierno de Canadá con 3 millones de dólares (2 millones de euros), se completará en un plazo de cinco años.

"Queremos restaurar esta zona para mostrar al mundo que Afganistán aún posee este tipo de lugares históricos", agregó la fuente.

Además, la fundación ha puesto en funcionamiento escuelas para enseñar a aprendices afganos las técnicas tradicionales del tallado de la madera, la alfarería y la caligrafía.

En la fundación, trabajan ciudadanos afganos que están aprendiendo las mismas técnicas utilizadas en la arquitectura de Murad Jane.