Jueves, 10 de Enero de 2008

Bush dice que la ocupación israelí de 1967 debería acabar

Se ha reunido en Ramala con el presidente palestino, Mahmud Abás

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·10/01/2008 - 08:41h

George W. Bush pasa revista a la guardia de honor palestina en Ramala. EFE

El presidente Bush formuló hoy una declaración solemne en la que pidió el final de la ocupación que Israel llevó a cabo en la guerra de 1967, y consideró “posible” que israelíes y palestinos logren un acuerdo de paz antes de que acabe el año. Pero al término de dos días de intensas conversaciones con los mandatarios israelíes y palestinos no está claro si habla en serio o se ha limitado a jugar el papel que la opinión pública espera de él.

La paz no se logrará si la administración de Washington no presiona a Israel para que cese su vigorosa expansión en Cisjordania, incluida Jerusalén este, algo que es vital y de lo que hasta ahora no hay ninguna señal. Bush usó a veces el tiempo condicional, lo que en cierta manera resta urgencia a su declaración. “Debería acabar la ocupación que comenzó en 1967. El acuerdo debe establecer Palestina como patria del pueblo palestino y debe asegurar que Israel tiene unas fronteras seguras, reconocidas y defendibles mientras Palestina es viable, soberana, contigua e independiente”.

También reactivó el plan de paz de la Hoja de Ruta diseñado en 2003 y subrayó la necesidad de aplicar su contenido. “Del lado israelí eso incluye acabar con la expansión de los asentamientos y el desmantelamiento de los enclaves no autorizados”, mientras que del lado palestino exige luchar contra los terroristas.

Sus palabras fueron claras pero chocan frontalmente con lo que al día de hoy está ocurriendo sobre el terreno y con las declaraciones del primer ministro Ehud Olmert, quien el miércoles anunció que la expansión de las colonias judías en Jerusalén y en otras partes de Cisjordania no se va a detener bajo ninguna circunstancia. Hoy mismo, funcionarios de la oficina de Olmert insistieron en que seguirán construyendo en Jerusalén y en el resto de Cisjordania donde lo consideren oportuno puesto que esta política “se entiende”.

Bush admitió explícitamente que algunos asentamientos son hechos consumados e irreversibles, una idea que proporciona a Israel carburante para seguir jugando con hechos consumados cada semana. “Cualquier acuerdo de paz requerirá ajustes que se acuerden mutuamente sobre las líneas del armisticio de 1949 (es decir la frontera de 1967) para tener en cuenta las realidades existentes y la continuidad territorial de los palestinos”, agregó el presidente.

Antes de esta alocución, Bush designó al general William Fraser para vigilar la aplicación de la Hoja de Ruta, y antes, por la mañana, se entrevistó en Ramala con el presidente Mahmud Abás.

El viaje lo hizo en coche para observar el muro de nueve metros que Israel ha construido en la zona y pudo comprobar in situ la existencia de varios controles militares que impiden el desplazamiento de la población palestina.

Bush respondió que los palestinos deben olvidar del “pasado” cuando un periodista le preguntó por qué no obliga a Israel a cumplir las resoluciones de las Naciones Unidas.

Manifestaciones 

En Ramala la policía cortó muchas calles y disolvió con porras y gases lacrimógenos una manifestación convocada por partidos de izquierda. La numerosa parroquia de Hamas no se atrevió a mover un dedo por miedo a represalias de la policía. “La gente está cansada de la ocupación y del bloqueo y no ve ningún futuro. Pasan los días, los meses y los años y las cosas no cambian. Bush ha estado siete años sin hacer nada y ahora dice que quiere arreglar todo”, comentó un tendero.

Desde allí el mandatario se dirigió en helicóptero a Belén para visitar la cueva donde según la tradición nació Jesús. Bush, que es un cristiano renacido, dijo sentirse emocionado con esta visita.

 

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