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Viernes, 7 de Enero de 2011

Perder un hijo por cáncer es, también, muy costoso: estudio

Reuters ·07/01/2011 - 02:35h

Por Amy Norton

Muchas familias que pierden un hijo por cáncer no sólo están devastadas emocionalmente, sino también económicamente.

Tras entrevistas a padres de Estados Unidos y Australia, un equipo halló que la mayoría había tenido que reducir el trabajo durante la enfermedad de sus hijos con las consecuentes pérdidas económicas que eso implica.

Un cuarto de las familias de Estados Unidos y el 39 por ciento de las de Australia dijeron que habían tenido muchos problemas financieros durante el tratamiento oncológico de sus hijos.

Un tercio de las familias de Australia y el 19 por ciento de las estadounidenses había perdido más del 40 por ciento de sus ingresos porque el padre o la madre habían dejado de trabajar o reducido la carga laboral.

Y esa pérdida es "catastrófica", dijo la doctora Veronica Dussel, del Instituto del Cáncer Dana-Farber, en Boston.

"Esto demuestra que el costo de perder un hijo por cáncer excede lo emocional", escribe el equipo en Journal of Clinical Oncology. Este es uno de los primeros estudios sobre la carga económica de perder un hijo por cáncer y sugiere que esas tensiones financieras superarían a las que viven las familias con un hijo sobreviviente al cáncer.

Dussel indicó que la carga es aún mayor en las familias con ingresos relativamente bajos: el 16 por ciento de las de Estados Unidos y el 22 por ciento de las australianas habían caído por debajo de la línea de pobreza durante la enfermedad de sus hijos.

El estudio incluyó a 141 familias con un hijo que había sido tratado en uno de dos hospitales pediátricos de Estados Unidos y a 89 familias con un hijo atendido en un centro de Australia.

Las familias australianas tuvieron más dificultades económicas. Las de Estados Unidos, en cambio, tendieron a recurrir a la recaudación de fondos. "Pero es difícil saber si eso explica la diferencia en los problemas financieros percibidos", dijo Dussel.

El equipo opina que el estudio sugiere que las políticas y los recursos en los tres centros estudiados no habrían sido suficientes como para evitar el sufrimiento económico y emocional de las familias.

"Las acciones para prevenir o reducir la pérdida de ingresos aliviaría el estrés familiar", sugirió Dussel.

El tipo de cáncer y su duración no explicaron el alcance de los problemas financieros familiares.

Los padres más jóvenes y aquellos con menor nivel educativo fueron más propensos a mencionar esas dificultades, mientras que el nivel de pobreza previo a la enfermedad estuvo sólidamente asociado con el estrés económico posterior.

Se necesitan más estudios para conocer qué medidas de prevención serían las más efectivas, pero el equipo sostiene que hay que ayudar a las familias a aprovechar los recursos disponibles.

FUENTE: Journal of Clinical Oncology, online 4 de enero del 2011