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Jueves, 6 de Enero de 2011

'Las Agujas de Cleopatra'

PÚBLICO ·06/01/2011 - 03:15h

Nueva York: Más viejo que Washington

El obelisco de Tutmosis III, localizado justo detrás del Museo de Arte Metropolitano, es con sus 3.500 años el monumento más antiguo de Nueva York. El siguiente, la estatua ecuestre de George Washington en Union Square, sólo tiene 154 años. Este obelisco y el de Londres son conocidos por los anglosajones como Las Agujas de Cleopatra, aunque a veces se mete en este grupo un tercero, el obelisco de la plaza parisina de la Concordia, que tiene un origen distinto. El transporte del monolito desde Alejandría a Nueva York fue una compleja obra de ingeniería. El monumento tardó 112 días sólo en hacer el camino desde el puerto neoyorquino hasta Central Park, en 1880. 

Londres: Con escala en Ferrol

El monolito de Westminster, en la orilla del Támesis, es un gemelo del de Nueva York. Ambos miden unos 21 metros y pesan unas 200 toneladas. Juntos presidían la majestuosa entrada del Templo Solar de Heliópolis, una de las principales ciudades del Antiguo Egipto y hoy un barrio más de El Cairo. El obelisco fue un regalo del gobernador otomano de Egipto, Mehmet Alí, en 1819 en conmemoración de la victoria de la flota del almirante Nelson en la batalla del Nilo. El Gobierno británico agradeció el gesto, pero rechazó hacerse cargo del transporte hasta Londres. En 1877, el cirujano Erasmus Wilson sufragó los gastos del viaje, que hizo escala en Ferrol por una tormenta. 

París: Hermano del de Luxor

El obelisco de la plaza de la Concordia, en París, es posiblemente el más conocido del mundo. Hace unos 3.300 años, marcaba la entrada del templo de Amón en Tebas, hoy Luxor. Su columna de granito rojo mide unos 23 metros, un par más que los de Nueva York y Londres. Su punta, de pan de oro, es un añadido de la década de 1990, ya que el obelisco perdió su punta hace siglos, posiblemente en los primeros años del primer milenio. Como el de Londres, fue un regalo del gobernador Mehmet Alí, en 1829. El representante del sultán otomano ofreció dos monolitos, pero el segundo se quedó en el templo de Luxor.