Miércoles, 9 de Enero de 2008

"En España hay torturas más que esporádicas"

Amnistía Internacional acusa a Rubalcaba de apoyar la versión policial sin investigarla

LUIS CALVO ·09/01/2008 - 22:36h

Dos guardias civiles en los registros de Lesaka. EFE

La noticia el pasado lunes sobre el presunto maltrato de la Guardia Civil a dos los etarras detenidos no pilló a Amnistía Internacional (AI) por sorpresa. No hace ni dos meses, en noviembre de 2007, la organización pro derechos humanos publicaba Sal en la herida, un estudio que trata de analizar "la impunidad efectiva de agentes de Policía en casos de tortura y otros malos tratos".

El resultado era demoledor. Tan demoledor como la misma denuncia que desde hace cinco años, en 2002, y volvieron a gritar hace tres, en 2004: en España la tortura existe y "es más que esporádica".

Esteban Beltrán, presidente de la sede española de Amnistía Internacional, retomó ayer sus críticas. En declaraciones a Público, señaló como uno de los grandes problemas para erradicar la tortura, la "presunción de veracidad" de las versiones policiales. Según AI, es común que se considere como cierta la versión de los agentes antes de incluso de investigarla.

Críticas a Interior

Es precisamente en esa "presunción de veracidad" en lo que, denuncian, cayó el pasado lunes el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, al apropiarse la versión policial sin investigarla.

Incluso en el caso de que las denuncias lleguen a los juzgados, los informes de AI inciden en que los magistrados no disponen de Policía Judicial. De la investigación de los hechos pueden llegar a encargarse los compañeros de los acusados.

En el caso de Juan Martínez Galeano, el agricultor que murió en el patio del cuartelillo de Roquetas de Mar, la juez encargó al mismo teniente denunciado por asesinato que investigara la agresión.

En cuanto a los abusos de poder, también se recoge el intercambio de denuncias que sirvan para negociar los cargos. AI recoge casos en los que, ante una querella por malos tratos, los agentes enterraron en demandas a las víctimas acusándolas incluso de intento de asesinato. La intención, lograr que se retiraran las demandas contra los policías.

Factor tras factor, el informe desgrana los elementos de una realidad que Esteban Beltrán considera clara: La tortura en España está aun lejos de ser anecdótica.

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