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Lunes, 3 de Enero de 2011

España estrena el año con una restrictiva ley antitabaco

Reuters ·03/01/2011 - 13:13h

Por Blanca Rodríguez

Esta vez, los fumadores que cada 1 de enero se hacen el propósito de dejar el tabaco, lo tendrán más fácil en España.

Tras la "tregua" de Nochevieja, en la medianoche entran en vigor varias e importantes modificaciones a la ley antitabaco, que supondrán el fin del humo en todos los bares, restaurantes, discotecas, aeropuertos e incluso, algunas zonas al aire libre.

A partir del 2 de enero, además de todos los espacios cerrados de uso público, también serán zonas libres de humo los accesos a los hospitales y colegios, además de parques y zonas de juego infantiles al aire libre, algo que ha hecho que algunos consideren la ley española como una de las más restrictivas del mundo.

El Gobierno asegura que el endurecimiento de la norma cuenta con el respaldo de una "mayoría abrumadora de los ciudadanos", pero entre ellos no parecen estar los hosteleros, que han criticado la reforma y estiman que se perderán unos 350.000 empleos, con un impacto de más de 7.000 millones de euros.

"No conviene olvidar que más del 70 por ciento de la población española es no fumadora. Por tanto, es lógico prever que este porcentaje de personas se sentirán más cómodas en los bares cuando no haya humo de tabaco en ellos", dijo la ministra de Sanidad, Leire Pajín, durante la sesión del Congreso de los Diputados del pasado 21 de diciembre en la que se aprobó la ley.

Pajín recordó que cada año mueren en España alrededor de 50.000 personas por enfermedades derivadas del consumo del tabaco, una cifra mayor que el conjunto de fallecidos por accidentes de tráfico, por ejemplo, o por consumo de drogas ilegales.

Además, de todos los fallecimientos, al menos 1.200 muertos corresponden a fumadores pasivos.

Según un estudio británico conocido este año, la prohibición de fumar en lugares públicos en Inglaterra llevó a una rápida y significativa caída del número de ataques al corazón, ahorrando al sistema de salud 8,4 millones de libras (unos 9,8 millones de euros) en el primer año.

La nueva normativa modifica la ley de 2005 que prohibía fumar en centros de trabajo, pero que dejó abierta la posibilidad de que los locales de ocio más pequeños se declararan o no libres de humo, y preveía la creación de zonas de no fumadores en los más grandes.

Ahora, los que invirtieron grandes sumas en acondicionar sus locales consideran que han tirado el dinero, aunque la ley prevé compensar, mediante beneficios fiscales, a los titulares de los establecimientos que habilitaron zonas para fumadores.

Las terrazas de los locales serán el único punto de ocio en el que se podrá fumar.

Aunque no están claros los efectos sobre la población fumadora que tendrá la nueva normativa, algunas farmacias han notado un aumento de los clientes que preguntan por sistemas para dejar el tabaco.

"Es el momento para dejarlo. Un poco exagerado me parece lo (de no poder fumar en algunas zonas) de la calle, pero bueno. Pienso que cada uno es libre pero yo desde luego intentaré dejarlo", dijo Laura Navarro, de unos 40 años, mientras fumaba un cigarrillo y desayunaba en una cafetería.

En 2005 los ingresos derivados de las cajetillas se situaban en 10.244 millones de euros, esa cifra se elevó a 11.720 millones de euros en 2009, y al 30 de noviembre de 2010 ya iba por los 11.005 millones.