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Domingo, 2 de Enero de 2011

Colin firth huele a Óscar

En los últimos años, la academia de cine norteamericano ha premiado a los actores ingleses en masa

PUBLICO.ES / EFE ·02/01/2011 - 13:22h

Colin Firth y Helena Bonham Carter en un fotograma de El discurso del Rey.

El tío Óscar tiene excelentes relaciones con la monarquía británica. A una Isabel II con los rasgos de Helen Mirren le premió en The Queen, tradición iniciada por Charles Laughton como Enrique VIII y que ahora podría rubricar Colin Firth como Jorge VI en El discurso del rey.

¿Qué tendrá la corona británica para encandilar a los académicos de su antigua colonia? Será su perfecta dicción, será su protocolo inexpugnable o su férrea mano con la Historia de su país, pero todo apunta a que Hollywood volverá a ceder su cetro en forma de eunuco dorado a una interpretación regia y muy "british". Colin Firth, que el año pasado ya rozó el galardón con Un hombre soltero, puede seducir al tío Óscar por otra de sus debilidades: la del "handicap", pues Jorge VI además de rey era tartamudo.

El orondo Charles Laughton fue el primero en inaugurar esta honorable lista de intérpretes que hicieron las delicias del premio más popular de la industria del cine, ser reconocido en 1933 por La vida privada de Enrique VIII, que como todo el mundo sabe fue jugosa.

Enrique VIII también le dio una de sus siete infructuosas nominaciones a Richard Burton en Ana de los mil días -en la que Genevieve Bujdol también fue finalista como Ana Bolena- y, como secundario, convirtió en finalista a Robert Shaw en Un hombre para la eternidad. El fundador de la iglesia anglicana fue el primer y único rey inglés con un premio en su haber, porque en realidad, el Óscar ha rendido una mayor pleitesía a las reinas.

La estadounidense Katharine Hepburn se llevó el tercero de sus cuatro Óscar por interpretar a Leonor de Aquitania, reina consorte de Francia e Inglaterra, en Un león en invierno. Su trabajo fue apoyado por un actor que, como Burton, también se quedó a las puertas una y otra vez, Peter O'Toole, que encarnó a su marido, Enrique II de Inglaterra. Hepburn ya había sido María Estuardo para John Ford, un papel que le supuso a Vannesa Redgrave una nominación al Óscar en María, reina de Escocia. Precisamente, Redgrave interpretará en la próxima película de Roland Emmerich, Anonymous, a la reina más oscarizada, Isabel I.

A Judi Dench le bastaron apenas quince minutos en su piel para ganar su único Óscar en Shakespeare in Love, aunque la "reina virgen", en manos de Cate Blanchett, se quedó en dos ocasiones a las puertas del galardón con Elizabeth y su secuela. Dench ya había optado al Óscar por retratar con sutileza y elegancia el romance de la Reina Victoria con un plebeyo en Su majestad, Mrs. Brown.

También Helen Mirren ha interpretado a dos reinas que sedujeron al Óscar: primero a la reina Carlota en "La locura del rey Jorge", y ella y el actor que interpretó a Jorge III, Nigel Hawthorne, fueron finalistas. Doce años depués, desplegó rictus inamovible pero con un trabajo introspectivo titánico en la piel de Isabel II para The Queen y se llevó casi todos los premios de ese año, incluido el Óscar.

La madre de la actual reina de Inglaterra y esposa de Jorge VI, a la que da vida Helena Bonham Carter en El discurso del rey, también está entrando en casi todas las nominaciones pre-Óscar.

Shakespeare y el Óscar

Por obra y gracia de William Shakespeare, Laurence Olivier fue candidato al Óscar por dos reyes medievales: Enrique V -papel que también haría finalista a Kenneth Branagh- y Ricardo III, aunque el premio lo había ganado ya por un príncipe ficticio y danés llamado Hamlet. Aunque no fueran ingleses, otros monarcas también han sido coronados con el eunuco dorado: Yul Brynner vio recompensada su labor como el rey de Siam en El rey y yo, y, ya bajando hacia los herederos de la corona, Audrey Hepburn debutó con un Óscar bajo el brazo como la díscola princesa de Vacaciones en Roma. Hablando de princesas, la que invirtió el proceso fue Grace Kelly: recibió un Óscar por La angustia de vivir -para sorpresa de Judy Garland, la gran favorita- antes de coronarse como princesa de Mónaco.