Martes, 2 de Octubre de 2007

Las casas húmedas dan pena

Vivir sin humedades en las paredes no es sólo cuestión de estética. Los habitantes de viviendas por cuyos tejados o paredes se cuela el agua presentan un mayor riesgo de depresión que las personas que viven en casas más secas.

AINHOA IRIBERRI ·02/10/2007 - 18:55h
Lo demostró recientemente un equipo de investigadores de la Universidad de Brown (Pensilvania, EEUU) en un estudio publicado en la revista estadounidense líder en salud pública, American Journal of Public Health.

El director del estudio, el epidemiólogo Edmond Shenassa, concluyó: "Podemos decir que las personas que viven en casas con humedades son, de media, un 40% más proclives a presentar síntomas depresivos que las que viven en casas sin estas características, con independencia de los otros factores que hemos controlado".

Trabajos anteriores ya habían demostrado que las viviendas que presentaban este tipo de deficiencias se asociaban a una peor salud física de sus habitantes, que presentaban más problemas respiratorios y dolores de cabeza.

Shenassa y sus colaboradores seleccionaron 2.982 casas de las incluidas en un programa que la Organización Mundial de la Salud (OMS) realiza en ocho ciudades de distintos países europeos.

Los investigadores entregaron al titular de la vivienda un cuestionario sobre las condiciones de la casa y otro sobre la salud, incluida la mental, de todos los habitantes adultos de la vivienda.

Además, el entrevistador comprobó si había humedades y moho en las paredes y calificó la presencia de dichos fenómenos como "nula", "mínima", "moderada" o "extensa".

Cruce de datos

En el análisis final, se tuvieron en cuenta otros factores sobre los entrevistados (edad, sexo, estado civil, situación laboral) y la casa (propiedad, tamaño, masificación), para averiguar la relación entre la depresión y las humedades, ya que algunos de los parámetros incluidos, como la falta de luz natural, ya habían demostrado un nexo con la depresión.

Para el profesor de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid Valentín Martínez-Otero los resultados de este trabajo "no son sorprendentes".

Apunta a la existencia de la llamada depresión situativa, cuyo origen está "en la propia situación de la vivienda un tanto deteriorada, en conjunción con algunos rasgos de la personalidad del inquilino, como la inseguridad, la falta de habilidades sociales o la excesiva auto exigencia".

El autor del estudio subraya, no obstante, que no está demostrado que la relación sea causal, aunque apunta dos hechos que podrían explicarla: en primer lugar, que la presencia de humedades y moho en las paredes la perciben sus habitantes como una falta de control sobre la casa; y además, que los que viven en estos ambientes presentan un peor estado de salud física.

Si se suma al malestar de la enfermedad provocada por las humedades de la casa la sensación de que no se puede controlar su aparición, se comprenden los síntomas depresivos.