Miércoles, 9 de Enero de 2008

Bush dice hay "una oportunidad para la paz" en O.Medio, en un momento de tensión con Irán

EFE ·09/01/2008 - 08:23h

EFE - El presidente de EEUU, George W. Bush (c), es recibido por el primer ministro israelí, Ehud Olmert (i) y por el presidente israelí, Simon Peres, a su llegada al Aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, Israel, hoy miércoles 9 de enero.

George W. Bush dijo hoy que existe una "nueva oportunidad para la paz" al inicio de su primera visita a Israel y Cisjordania como presidente de EEUU, que ocurre en un momento de tensión con Irán.

Bush bajó en solitario del Air Force One, el avión presidencial, ya que su esposa, Laura, se quedó en Washington y fue recibido por el primer ministro de Israel, Ehud Olmert, y el presidente del país, Simón Peres.

Son hombres a los que conoce bien y que le dieron la bienvenida con sonrisas y satisfacción al único país en Oriente Medio donde Bush tiene buena prensa.

Rodeado de mandos militares israelíes y una guardia de honor, el presidente dio la mano a una larga fila de parlamentarios, diplomáticos y líderes eclesiales de las diferentes religiones que comparten la custodia de los lugares santos, que Bush visitó como gobernador de Texas en 1998.

La Casa Blanca ha concebido el viaje a Israel y Cisjordania, donde Bush pasará tres días, como una manera de dar un impulso a las negociaciones de paz relanzadas en la conferencia de Annapolis en noviembre pasado y que deberían culminar a fin de año con un acuerdo.

"Vemos una nueva oportunidad para la paz en Tierra Santa", dijo Bush en una breve declaración en el aeropuerto.

No obstante, el tema de Irán ha saltado al frente de la agenda después de que barcos de la república islámica hostigaran el domingo pasado a tres buques estadounidenses en el Estrecho de Ormuz, en el Golfo Pérsico.

Bush no se refirió hoy a esa acción, que ayer había descrito como "un acto de provocación".

En la ceremonia de llegada Peres dejó claro la importancia del tema para Israel, cuya destrucción ha pedido el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.

Peres habló de Irán incluso antes de referirse a las negociaciones de paz con los palestinos.

"Aceptamos -le dijo a Bush- su recomendación de no subestimar la amenaza de Irán. Irán no debería subestimar nuestra determinación de defendernos", amenazó el jefe de Estado israelí.

Bush, en cambio, usó términos más vagos, al destacar que a Estados Unidos e Israel les une una "fuerte alianza", la cual "garantiza la seguridad de Israel como un Estado judío".

El presidente dedicará el día de hoy a reuniones con Olmert y Peres, quienes enseñarán a Bush fotografías, vídeos y otros documentos que a su juicio demuestran que Teherán continúa con su programa para fabricar una bomba atómica, según fuentes israelíes.

En cambio, las agencias de inteligencia estadounidenses afirmaron en diciembre pasado que Irán detuvo ese programa en 2003 por la presión internacional.

Bush reconoció que ese informe ha causado "confusión" en Oriente Medio y usará su gira para recalcar que Teherán sigue enriqueciendo uranio y podría reiniciar su programa militar en cualquier momento.

El viaje está rodeado de medidas extraordinarias de seguridad para impedir que ningún seguidor de Al Qaeda cumpla los deseos expresados por la red terrorista en un reciente vídeo y atente contra Bush.

Más de 10.000 efectivos están desplegados en Jerusalén, mientras que otros 4.000 se ocuparán de la seguridad en Ramala, donde Bush se reunirá mañana con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, y otros líderes palestinos.

En Jerusalén, algunas de cuyas avenidas están engalanadas con banderas estadounidenses, varios cordones de seguridad rodean las calles en torno al hotel Rey David, reservado enteramente para Bush, su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el resto de la delegación estadounidense.

Bush viajará el viernes por la tarde a Kuwait, y de ahí continuará a Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Egipto. Regresará a Washington el próximo día 16.

El presidente usará esa segunda parte de su gira para dar garantías a sus aliados de que Estados Unidos está decidido a mantener su seguridad.