Archivo de Público
Jueves, 16 de Diciembre de 2010

Regulador de la UE pide más investigación sobre antibióticos

Reuters ·16/12/2010 - 12:36h

Por Ben Hirschler

Compañías farmacéuticas fallan en la financiación de investigaciones sobre antibióticos y otras áreas clave con demandas insatisfechas, lo que destaca la disparidad entre la búsqueda de ganancias y la necesidad en salud pública, indicó el máximo regulador sanitario de Europa.

Thomas Lonngren, jefe saliente de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), dijo el miércoles que la organización que condujo durante 10 años en el futuro podría necesitar avanzar como "controlador" asesor sobre dónde deberían focalizarse los fondos de investigación.

El avance de las "superbacterias", o cepas de bacterias resistentes a los antibióticos, es un problema cada vez mayor. Los laboratorios, no obstante, tienen poco incentivo para invertir en nuevos fármacos que suelen destinarse sólo a los pacientes más enfermos por lo que tienen escaso nivel de venta.

"Tenemos una brecha de más o menos cinco años sin investigación en nuevos antibióticos", dijo Lonngren en una conferencia desde la sede de la agencia en Londres.

"Esta es probablemente una de las mayores amenazas de salud en el mundo hoy en día (...) Es un problema en el que la consideración comercial realmente no se condice con la necesidad en salud pública", agregó.

Lonngren expresó preocupación porque algunas compañías farmacéuticas se están retirando de la investigación de algunos trastornos del sistema nervioso central, aún cuando esas condiciones son las que se vuelven más comunes a medida que la población europea envejece.

La industria de los fármacos está atravesando un período complejo en momentos en que se vencen patentes de grandes líderes en ventas, lo que reduce drásticamente los ingresos y fuerza a recortar puestos de trabajo y recursos.

A diferencia del pasado, el atractivo está disminuyendo en los laboratorios de investigación, donde la productividad ha estado bajando en los últimos años.

Lonngren, que propuso antes de su retiro el 31 de diciembre al consejo de la EMA un nuevo plan estratégico a cinco años, dijo que no era tarea de los reguladores determinar dónde la industria debería invertir su dinero, pero añadió que quizá en el futuro tendrían que aconsejar a políticos y al público en general sobre deficiencias en los esfuerzos de investigación.