Miércoles, 9 de Enero de 2008

Un hombre se suicida tras quebrantar el alejamiento de su ex compañera y quemar la casa

EFE ·09/01/2008 - 12:39h

EFE - Un hombre de 64 años se suicidó hoy de un disparo en la cabeza, tras quebrantar una orden de alejamiento, retener a su ex compañera durante cuatro horas y pegar fuego al domicilio de ésta en el municipio pontevedrés de Mondariz. En la fotografía, la casa atacada por el hombre.

Un hombre de 64 años se suicidó hoy de un disparo en la cabeza, tras quebrantar una orden de alejamiento, retener a su ex compañera durante cuatro horas y pegar fuego al domicilio de ésta en el municipio pontevedrés de Mondariz.

Así lo indicaron a EFE fuentes de la Guardia Civil, Policía Local y Subdelegación de Gobierno, cuyo titular, Delfín Fernández indicó que el arma era ilegal y que podría haber sido adquirida en Portugal.

Los hechos se produjeron sobre las 06:00 horas de hoy cuando la mujer víctima de malos tratos llamó al puesto de la Guardia Civil de Ponteareas para alertar de que su ex compañero sentimental, había infringido una orden de alejamiento, y se encontraba en su domicilio.

Cuando los efectivos llegaron al lugar encontraron a la mujer fuera de la vivienda, de la que salía humo.

Al parecer la mujer estuvo retenida durante cuatro horas, primero en un vehículo y luego en la vivienda, de la que logró escapar tras mantener un forcejeo y se refugió en una finca colindante desde donde telefoneo a la Guardia Civil.

Cuando los agentes llegaron al lugar encontraron a la mujer en el exterior y en la vivienda, que había sido incendiada, el cuerpo del hombre con un disparo en la cabeza y una pistola en la mano, por lo que la hipótesis que se baraja es que pegó fuego a la casa y posteriormente se suicidio, según fuentes de la Guardia Civil.

El fallecido es Román. C. G., de unos 64 años, natural de O Covelo y vecino de A Cañiza (Pontevedra), mientras que su ex compañera tiene unos 59 años, agregaron las mismas fuentes.

El subdelegado del Gobierno en Pontevedra, que mantuvo hoy un encuentro con empresarios de Mos, explicó que el fallecido no tenía permiso de armas, que la pistola no estaba registrada y que podía haber sido adquirida en Portugal.