Miércoles, 9 de Enero de 2008

La amenaza de Al Qaeda convierte en pesadilla la seguridad de Bush en el Golfo Pérsico

EFE ·09/01/2008 - 08:23h

EFE - Imagen de archivo del presidente israelí, Simón Peres.

La reciente amenaza de Al Qaeda contra el presidente de EEUU convierte en una pesadilla la seguridad de George W. Bush en su visita a los países árabes del Golfo Pérsico, a partir del próximo viernes, tras su viaje a Israel y Cisjordania.

La presencia de Bush en la península arábiga, a pesar de ser bienvenida por los Gobiernos de la zona, pone a todos los Estados de la región en el punto de mira de Al Qaeda, muy activa en el vecino Irak, pues supone un paso más en la alianza árabe con Washington, según analistas y diplomáticos árabes.

La inquietud se nota más en el caso de países como Emiratos Árabes Unidos (EAU), con escasa experiencia en la lucha contra el terror, pues nunca ha sido feudo de grupos extremistas ni ha sufrido un atentado terrorista.

Bush visitará Kuwait, Bahrein, los EAU y Arabia Saudí entre el 11 y el 15 de enero y tiene previsto pedir a sus autoridades un mayor apoyo a la política de Washington en Oriente Medio, muy en especial en lo que se refiere al proceso de paz árabe-israelí, y también contra Irán.

Esos países árabes, ricos en petróleo y gas, han intensificado de forma sin precedentes sus medidas de alerta, en coordinación con los organismos de seguridad de EEUU, para prevenir eventuales actos terroristas antes, durante o después de la presencia de Bush.

Al Qaeda, cuyo principal objetivo es expulsar a los "infieles del Golfo", divulgó el pasado domingo un vídeo en internet en el que su portavoz estadounidense Adam Gadhan, "Azzam el Americano", instaba a sus simpatizantes en la región a recibir con "bombas y coches-bomba" al presidente de EEUU.

La Oficina Federal de Investigaciones de EEUU (FBI) ha señalado que examina el vídeo en busca de pistas de posibles atentados y todo indica que los Estados árabes que visitará Bush, aunque ninguno ha comentado de forma oficial esa grabación, se toman la amenaza en serio.

"Un posible atentado, aunque lejos del lugar donde estaría el presidente Bush, afectaría de forma negativa al país donde ocurre (..) al menos dañaría su imagen", dijo a Efe un diplomático árabe en Abu Dhabi que pidió no ser identificado.

Recordó que Al Qaeda había amenazado con atacar las instalaciones petrolíferas de los aliados de Washington en el Golfo y advirtió de que la creciente presión sobre la red terrorista en Irak y la presencia de Bush en la región le pueden servir de "pretexto" para poner en práctica sus amenazas.

Arabia Saudí, cuna del Islam y tierra natal del líder de al Qaeda, Osama bin Laden, ya tiene una larga experiencia en combatir el terror y en los últimos años ha ido aplastando la rama saudí de la red terrorista, tras numerosos atentados sangrientos en el reino.

Kuwait y Bahrein, que acogen bases militares estadounidenses en su territorio o en sus aguas jurisdiccionales, no disponen de la misma capacidad del reino wahabí para protegerse, y este último país es escenario de frecuentes disturbios protagonizados por la mayoritaria comunidad chií del reino.

La situación es aún más preocupante en el caso de Emiratos Árabes, que tampoco dispone de una gran capacidad para luchar contra los "coches bomba", aunque sus organismos de seguridad controlan de forma estupenda las fronteras.

Pese a la naturaleza conservadora de su sociedad, Emiratos es conocido por su tolerancia hacia las otras religiones y etnias y permite una vida al estilo occidental a los extranjeros que residen en el país. Un 70 por ciento de sus cuatro millones habitantes son trabajadores expatriados.

Los emiratíes han concentrado sus esfuerzos en las últimas dos décadas en el desarrollo y la construcción, sobre todo de rascacielos e islas artificiales, y es muy raro ver un control policial en sus calles o medidas especiales en los centenares de hoteles del país.