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Miércoles, 15 de Diciembre de 2010

Ligan el nivel educativo con el riesgo de insuficiencia cardíaca

Reuters ·15/12/2010 - 16:42h

Por Amy Norton

A menor educación, mayor riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca crónica, según reveló un estudio.

Un equipo afirma que un menor nivel educativo determina la condición económica de la población y que sus resultados se suman a las pruebas que asocian la pobreza con la enfermedad cardíaca.

Los resultados sugieren también que la prevención de la insuficiencia cardíaca para la población con bajos ingresos debe comenzar más tempranamente.

La insuficiencia cardíaca es una enfermedad crónica en la que el corazón no puede bombear sangre suficiente como para responder a las demandas del organismo; esto produce síntomas como fatiga, disnea y acumulación de líquido en las extremidades.

La enfermedad coronaria (obstrucción de las arterias cardíacas) es la causa subyacente de la mitad de los casos de insuficiencia cardíaca. Otras causas son el daño cardíaco que causa la hipertensión no controlada o la diabetes.

El nuevo estudio, que siguió a más de 18.600 adultos de Dinamarca durante dos décadas, halló que aquellos con mayor nivel educativo (más de 10 años de escolaridad) eran un 39 por ciento menos propensos a ser hospitalizados por insuficiencia cardíaca crónica que los participantes con menos de ocho años de escolaridad.

Los sujetos con niveles educativos intermedios eran un 25 por ciento menos propensos que aquellos con menor nivel educativo a ser hospitalizados por la enfermedad.

Los resultados, publicados en European Heart Journal, no prueban que un bajo nivel educativo en sí aumente estos riesgos.

Con todo, el equipo consideró varios factores asociados con el estilo de vida, como el peso, el tabaquismo, el colesterol y la actividad física, y halló que la asociación entre educación y hospitalizaciones se mantenía. Esto sugiere que el estilo de vida no explicaría por completo la brecha entre los más y menos educados.

Una posibilidad, para el equipo, es que las personas con menor nivel educativo e ingresos tiendan a no recibir un tratamiento agresivo temprano de la insuficiencia cardíaca o sus factores de riesgo, como la hipertensión y la diabetes.

Ese tratamiento precoz, o la prevención a través de un estilo de vida saludable, es clave, opinó la doctora Eva Prescott, del Hospital Universitario Bispebjerg, en Dinamarca.

Prescott destacó que desafortunadamente en el mundo cada vez es mayor la división social en los problemas de salud que llevan a la enfermedad cardíaca, como la obesidad, la diabetes y el tabaquismo.

De modo que habría que adelantarse a esos problemas en los más jóvenes para reducir la brecha social en la prevención y atención de la insuficiencia cardíaca.

Los resultados surgen de 18.616 adultos de Copenhague sin enfermedad cardíaca inicial y controlados desde 1976. En 21 años, 2.190 fueron hospitalizados por insuficiencia cardíaca.

El 18 por ciento de los hombres y el 15 por ciento de las mujeres con menor nivel educativo formal necesitaron ser internados, comparado con el 13 y el 6 por ciento, respectivamente, del grupo con mayor nivel educativo.

Para Prescott, se necesitan más estudios para conocer por qué los hombres y las mujeres con bajo nivel educativo tienen más riesgo de ser hospitalizados por la enfermedad.

Por ahora, la población debe saber que la insuficiencia cardíaca se puede prevenir con una dieta saludable, ejercicio físico regular, peso normal y sin fumar, añadió el autor.

FUENTE: European Heart Journal, online 8 de diciembre del 2010