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Miércoles, 15 de Diciembre de 2010

La vitamina D elevada no protege de la fragilidad: estudio

Reuters ·15/12/2010 - 16:09h

Por Amy Norton

Las mujeres mayores con bajos niveles de vitamina D en sangre tendrían alto riesgo de desarrollar fragilidad, pero un nuevo estudio sugiere que aquellas con niveles más altos que los recomendados no gozarían de una protección especial.

Los autores hallaron en 6.300 adultas mayores controladas durante 4,5 años que las que tenían niveles relativamente bajos de vitamina D en sangre (menos de 20 ng/mL) al inicio del estudio eran de alguna manera más propensas a desarrollar fragilidad que aquellas con altos niveles en sangre.

Pero no determinaron pruebas de algún beneficio extra cuando los niveles alcanzaban o superaban los 30 ng/mL, que algunos expertos consideran el umbral óptimo para la salud.

"Las personas tienden a asumir que más es mejor", dijo la doctora Kristine E. Ensrud, de la University of Minnesota y del Centro Médico de Asuntos Veteranos, en Minneapolis.

Pero en cuanto al riesgo de desarrollar fragilidad, dijo a Reuters Health: "No hallamos pruebas de que ese 'nivel mágico' de vitamina D fuera protector".

Los resultados surgen luego de un informe muy esperado del Instituto de Medicina (IOM, por sus siglas en ingles) sobre la vitamina D.

En noviembre, el IOM elevó el consumo recomendado de la vitamina para niños y adultos, pero aclaró que la población promedio de Estados Unidos y Canadá tiene los niveles de vitamina D en sangre en o por encima de 20 ng/mL (o 50 nanomoles por litro en Canadá).

Y ese nivel, según el IOM, es el adecuado para mantener una buena salud ósea.

La vitamina D ayuda al organismo a utilizar el calcio para formar hueso. El informe halló pruebas insuficientes de que la vitamina D, cualquiera sea su nivel, provoque beneficios más allá de mantener los huesos fuertes.

Ensrud dijo que sus resultados, publicados en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, coinciden con las conclusiones del IOM.

Para comprobar si los bajos niveles de vitamina D elevaban el riesgo de desarrollar fragilidad en las mujeres, el equipo de Ensrud siguió en a 6.307 mayores de 69 años durante 4,5 años.

Los autores hallaron que al inicio del estudio, las participantes con niveles relativamente bajos (menos de 20 ng/mL) o altos (por encima de 30 ng/mL) de la vitamina eran de alguna manera más propensas que aquellas con niveles moderados (20-29,9 ng/mL) a tener fragilidad, es decir, limitaciones como debilidad muscular o andar más lento.

Pero cuando el equipo analizó el riesgo que tenían las mujeres de desarrollar esa fragilidad en el tiempo, sólo pudo relacionar el aumento del riesgo con la deficiencia de vitamina D en sangre.

El 16 por ciento de las más de 4.500 mujeres que habían comenzado el estudio con buena condición física se volvió frágil y casi el 10 por ciento murió durante el seguimiento.

El riesgo de sufrir ambas consecuencias fue un 21 por ciento superior en las participantes con niveles iniciales de vitamina D por debajo de 20 ng/mL, comparadas con el grupo con niveles moderados en sangre.

En las mujeres que ingresaron al estudio con más de 30 ng/mL no se modificó el riesgo de desarrollar fragilidad en el tiempo, comparadas con el grupo con niveles moderados de la vitamina.

Esto, dijo Ensrud, "confirma" que la relación entre los niveles altos de vitamina D en sangre y la fragilidad al inicio del estudio no es un efecto real.

Es posible, quizás, que algunas mujeres con niveles altos de vitamina D consideradas frágiles al inicio del estudio ya estuvieran reforzando su consumo de la vitamina.

Por ahora, señaló, los mejor para las adultas mayores, y todos los demás, es cumplir las recomendaciones del IOM: 800 UI por día para los mayores de 70 años y 600 UI diarias para el resto con más de 12 meses de edad.

La vitamina D se produce en la piel con la exposición a la luz solar y está presente también de manera natural en algunos alimentos, además de estar agregada artificialmente a otros productos, como la leche.

FUENTE: Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, diciembre del 2010