Martes, 8 de Enero de 2008

Allegados de la chica de Mijas afirman que sufría 'bullying'

Ayer se cumplieron siete días desde que Amy Fitzpatrick, la joven irlandesa de 15 años desaparecida en el municipio malagueño de Mijas, abandonara la casa de su amiga en una urbanización cercana a su vivienda y sigue sin haber noticias sobre su paradero. 

ÁLVARO LÓPEZ MILLÁN ·08/01/2008 - 21:51h

El entorno de la familia asegura que temen “lo peor”. Hoy se ha organizado una batida para hallar indicios que permitan resolver un caso que cada jornada tiene más interrogantes.

Una de las últimas personas en ver a la menor fue su amiga Ashley Rubio. Su madre, Deborah Rose, explicó a Público que Amy no acudía al instituto porque sufría “acoso escolar ya que le pegaban algunos compañeros”. Y afirmó que la madre “está destrozada”. Amy no atravesaba una situación agradable. Su padre biológico reside en Irlanda, mientras que su madre vive en una urbanización de Mijas junto a su pareja, con el que al parecer la chica no tenía una relación muy estrecha. Estas circunstancias, unidas a que su español no es muy fluido y a su carácter tímido, le llevaron, según Deborah Rose, a pedirle a su madre que regresaran a su país natal.

Su amiga descarta la fuga

Precisamente en los próximos días la adolescente iba a viajar a Irlanda, motivo por el que “se encontraba más contenta”. Ésta es una de las causas por la que tanto su familia, que guarda silencio, como su amiga descarten la fuga, según explicó Ashley Rubio a su madre. Deborah Rose manifestó, además, que si alguien la tuviese retenida ya se habría puesto en contacto con la familia o con su hija.Mientras, las autoridades continúan con la búsqueda de cualquier pista que permita localizar el paradero de Amy. Efectivos de la Policía Local y de la Guardia Civil seguían peinando ayer el camino de poco más de un kilómetro que separa la casa de la desaparecida de la de su amiga, donde pasó la nochevieja y las horas previas a su desaparición.

La adolescente realizaba habitualmente este recorrido a pie pese a no estar iluminado, ser de poco tránsito y atravesar varios tramos de terrizo rodeado de abundante vegetación. Los propios vecinos de la zona, una de las pocas de la Costa del Sol que no está urbanizada, aseguran que de noche es “inquietante” pasar por ahí andando, y que incluso cuando llegan en coche a sus casas entran en los garajes de forma inmediata.

Una batida en el enclave

Pese a que la zona en la que se pierde la pista de la joven irlandesa ya está rastreada, hoy se volverá a buscar en este mismo enclave. Miembros de Protección Civil, agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil participarán en esta batida que comenzará a las nueve de la mañana en el campo de fútbol de La Cala de Mijas, a escasos 100 metros del colegio en el que estaba matriculada Amy, pero al que no acudía desde hacía meses, por lo que la dirección del centro había comunicado la situación a los servicios sociales.

El Instituto Armado anunció ayer en un comunicado que contará en este dispositivo con todas las patrullas de Seprona de la provincia de Málaga, guías caninos con sus canes especializados en búsquedas de personas y el Grupo Rural de Seguridad con destino en Sevilla. Además, se contará con el apoyo de un helicóptero, equipos de investigación, policía judicial de la propia benemérita y componentes de la Unidad Central Operativa (UCO). La batida ampliará la zona de búsqueda en seis kilómetros, en torno a las urbanizaciones por las que debió transitar la joven, y su participación se restringirá únicamente a especialistas para preservar los indicios que ayuden a esclarecer los hechos, según anunció el Ayuntamiento de Mijas.

La sombra del caso Wanninkhof 

Otra vez una joven extranjera, otra vez Mijas. Ocho años después, la sombra del caso Wanninkhof vuelve a planear sobre la Costa del Sol. Amy Fitzpatrick es la cuarta menor desaparecida en la provincia de Málaga en circunstancias muy parecidas después de los casos de la propia Rocío Wanninkhof, en octubre de 1999, Ana Elena Lorente García, en  septiembre de 2000, y el de Sonia Carabantes, en agosto de 2003. En todos los casos el final fue el mismo: el hallazgo del cuerpo sin vida después de días o semanas de intensa búsqueda.

A finales del pasado mes, el Supremo confirmó la condena de 19 años de cárcel impuesta inicialmente por la Audiencia Provincial de Málaga y ratificada posteriormente por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía contra el británico Tony Alexander King por el asesinato de Wanninkhof.

Ahora, la Guardia Civil, que también dirigió aquellas investigaciones, intenta que la presión mediática en esta desaparición sea la menos posible. Por el momento no descarta ninguna línea de investigación. Y la familia, a diferencia de lo que sucedió en anteriores ocasiones, apenas ha comparecido ante los medios.

Intentos de secuestros

Pero el caso de Amy también ha servido para que salgan a la luz pública posibles intentos de secuestros. El lunes se supo que hace seis meses se intentó raptar, en la misma urbanización donde ahora se centra la búsqueda, a una niña de ocho años. Fue un hombre con una furgoneta que huyó después de que la pequeña pidiera auxilio.

Además, Deborah Rose, madre de la amiga de Amy, comentó ayer que su hija mayor sufrió hace dos años también un intento de agresión del que pudo escapar, aunque resultó herida en el estómago. En aquella ocasión el presunto agresor era un individuo “alto y rubio”. Ahora la Policía investiga si guarda relación con el caso de la joven irlandesa de 15 años.