Martes, 8 de Enero de 2008

El éxito de Obama preocupa a Israel

Temen que si logra la presidencia, Barack Obama fuerce a Israel a negociar en serio con los palestinos

Eugenio García Gascón ·08/01/2008 - 20:48h

AFP - Las labores de confección de banderas estadounidenses se han incrementado en las últimas horas.

La luz de alarma se ha encendido en Israel tras la victoria del demócrata Barack Obama en los caucus de Iowa. Su posible elección como presidente estadounidense se considera como el preludio de una situación peligrosa para los intereses del Estado judío.

El diario Maariv tituló su portada de ayer sin la menor ambigüedad: "Preocupación en Jerusalén: Obama se aproxima a la presidencia". Y es que hasta ahora Obama no ha expresado públicamente el apoyo claro y sin fisuras a la causa sionista que Israel exige a cualquier aspirante a inquilino de la Casa Blanca.

Los israelíes y la cúpula de la comunidad judía de Estados Unidos han depositado todas sus esperanzas, y gran parte de su dinero, en Hillary Rodham Clinton, ya que la senadora por Nueva York ha acudido a prácticamente la totalidad de actos que la nutrida comunidad judía de la gran manzana ha convocado en los últimos años.

La preocupación israelí se orienta ahora en dos sentidos relacionados con la palabra "diálogo". Por un lado, se teme que si logra la presidencia, Barack Obama fuerce a Israel a negociar en serio con los palestinos y detenga la construcción de las nuevas colonias judías que hay proyectadas en los territorios ocupados.

Por otra parte, Obama es partidario de un diálogo directo con Teherán. El candidato demócrata podría dar paso a una política exterior más realista y no tan visionaria como la del presidente George Bush, mientras que Israel, en cambio, considera al régimen islámico como la personificación del demonio.

Negociaciones a corto plazo

Pero en medios diplomáticos occidentales implicados en la crisis de Oriente Próximo se cree que los buenos resultados de Obama son una bendición que, paradójicamente, podrían traducirse en el progreso de unas negociaciones serias a corto plazo.

El Gobierno de Israel podría haber visto las orejas al lobo y aprovechar el año que le resta de mandato a Bush para imponer su paz a los palestinos. El riesgo es que, con todo su poder, Israel imponga una paz insostenible que, por sus características, no dure mucho tiempo. Algo similar a lo que ocurrió con los acuerdos de Oslo firmados en 1993 por Isaac Rabin y Yaser Arafat.

El rotativo Maariv indica que, de puertas hacia afuera, los líderes israelíes consideran la pugna electoral por llegar a la Casa Blanca como una "cuestión interna" de Estados Unidos, pero de puertas hacia adentro ya se han comenzado a preparar programas alternativos.

Para Tel Aviv, Obama es el "candidato menos atractivo" para sus intereses. Argumentan varias razones. En las altas esferas se califica al aspirante demócrata de "negro, progresista, sin un compromiso con Israel y sin un compromiso con el AIPAC (el Comité Americano de Asuntos Israelíes, en sus siglas en inglés)". El lobby judío en Washington.

Sin embargo, en el Ministerio israelí de Exteriores se comenta que, en el último año, Obama ha hecho varias "declaraciones amistosas" hacia el Estado judío y no hay una sola demostración -excepto su idea declarada de preferir el diálogo con Irán a la agresión- que vaya contra los intereses de Israel.

Mientras, los líderes políticos esperaban ayer la llegada del actual presidente de EEUU esforzándose porque todo esté a punto y no haya sorpresas. Las medidas de seguridad que se han adoptado sólo tienen el precedente del viaje del Papa Juan Pablo II en el año 2000. Nadie cita el riesgo de un atentado aunque la posibilidad nunca se descarta.

Una gran parte de la derecha hebrea se opone a la visita por considerar que George W. Bush -el presidente más proisraelí de la historia según los propios israelíes- viene a imponer el plan de paz conocido como Hoja de Ruta.

Seis detenidos

La policía detuvo ayer a seis jóvenes, varios de ellos menores, que tenían en su poder carteles donde aparecía el líder estadounidense, el primer ministro Ehud Olmert y el presidente Shimon Peres, con la cabeza cubierta con una kefiya palestina. Los arrestados se disponían a empapelar las calles de Jerusalén con la foto.

Pero éste no ha sido el único gesto de la derecha hebrea. Otro consistió en montar caravanas hacia el este de Jerusalén, la zona musulmana, con el objetivo de levantar un nuevo asentamiento.

Esta acción recuerda a los movimientos disuasorios que en los años noventa organizaba el entonces ministro de Vivienda, Ariel Sharon, para calentar el ambiente. Cada vez que llegaba a Israel un representante de EEUU dispuesto a hablar de paz, Sharon inauguraba una colonia en Cisjordania. Lo hacía el mismo día para que nadie dudara de sus intenciones. 

 

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