Archivo de Público
Miércoles, 1 de Diciembre de 2010

Hay pocas pruebas de que diseño de un stent sea mejor que otro

Reuters ·01/12/2010 - 18:12h

Por Megan Brooks

Un nuevo stent ureteral, diseñado para ser más cómodo que la versión anterior, no lo es y además resulta más costoso, señaló un equipo del Reino Unido.

Mientras que los stent ureterales son altamente efectivos en facilitar el drenaje urinario, se los suele asociar con dolor y reducción de la calidad de vida, lo que impulsó a los fabricantes a modificar el diseño, publicó el equipo en The Journal of Urology.

En un estudio prospectivo aleatorio, el equipo de Kim Davenport, del Instituto Urológico de Bristol, comparó los síntomas y la calidad de vida después de la colocación del stent Polaris (Boston Scientific) en 53 pacientes y del stent InLay (C. R. Bard) en 45 pacientes.

Paul Donovan, portavoz de Boston Scientific, señaló: "El stent Polaris utilizado en el estudio, que comenzó en el 2002, fue el stent ureteral de doble durómetro de primera generación, que hemos reemplazado con nuestra ultratecnología Polaris".

El stent Polaris fue diseñado para "combinar los beneficios de la facilidad para colocar un stent firme con la comodidad de un stent más corto", detalló el equipo.

El stent utiliza un recubrimiento HydroPlus para facilitar su deslizamiento y mejorar la interface con el uréter. Un espiral de material más blando en la vejiga minimiza las molestias.

El recubrimiento hidrofílico del stent InLay, sobre el que se realizaron numerosos estudios para conocer su impacto en la calidad de vida, facilita su colocación y se ablanda un 50 por ciento con la temperatura corporal.

Los espirales de alta retención a cada extremo evitan que se desplace. Un estudio publicado en el 2005 había sugerido que es más tolerable que muchos otros stent.

Los participantes, de edades, género y características demográficas similares, respondieron un cuestionario sobre síntomas estandarizado y validado (Ureteral Stent Symptom Questionnaire) a las dos semanas de la colocación del stent y a una semana de su extracción.

Las respuestas no revelaron diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos.

El dolor fue el síntoma más común con el stent colocado: un 94 por ciento de los pacientes con el stent Polaris y un 91 por ciento con el stent InLay. La hematuria fue el segundo síntoma más habitual, en el 62 por ciento de los usuarios del Polaris y el 73 por ciento de los usuarios del InLay.

Más usuarios del stent Polaris que del InLay tuvieron la sensación de tener una infección urinaria (un 77 frente a un 70 por ciento) y recibieron antibióticos (un 39 versus un 29 por ciento) con el stent in situ.

El 43 por ciento de los usuarios del Polaris y el 36 por ciento del otro grupo consultó a un médico por efectos adversos por el stent. El 66 por ciento de los pacientes tratados con el stent Polaris y el 60 por ciento de los usuarios del InLay dijeron que no usarían otro stent debido a los síntomas.

"El estudio no revela diferencias significativas en la calidad de vida asociada con la salud entre los stent ureterales InLay y Polaris, a pesar de sus diferencias", concluyó el equipo.

"Lo mejor sería evitar el uso del stent ureteral. Si se considera indispensable, los síntomas deberían minimizarse a través de la disminución del período de uso porque existen pocas pruebas de que un diseño sea mejor que otro", afirman los autores.

FUENTE: Journal of Urology, 2010