Martes, 8 de Enero de 2008

La situación humanitaria se agrava y la ONU teme que afecte a otros países de la región

EFE ·08/01/2008 - 14:38h

EFE - Un grupo de keniatas intentan hacerse con un paquete de comida repartida por la Cruz Roja keniata en la iglesia del Ejército de Salvación en la barriada de Kibera, en Nairobi (Kenia) hoy martes 8 de enero.

La situación humanitaria en Kenia se agrava por la existencia de unos 250.000 desplazados internos como consecuencia de los disturbios registrados en la última semana, y la ONU teme que afecte a otros países vecinos por ser Kenia un país clave en la distribución de ayuda.

"Se ha registrado una mejora o estabilización de la situación de seguridad en Kenia, pero seguimos preocupados por la situación humanitaria, que se agrava", dijo hoy la portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Elisabeth Byrs.

Uno de los obstáculos que las agencias de la ONU han encontrado para atender a los desplazados es el movimiento de personas dentro y en torno a los principales focos de la violencia, Eldoret y Kericho, en el Valle del Rift, e incluso hasta ayer podían verse a convoyes de desplazados saliendo de la primera localidad.

Christiane Berthuiaume, portavoz del PAM (Programa Mundial de Alimentos), dijo hoy, sin embargo, que gran parte de esos desplazados, unos 100.000, se están agrupando ya cerca de Eldoret -aproximadamente la mitad dentro y la otra mitad fuera de la ciudad- lo que calificó de "una buena noticia" pues facilitará el acceso de la ayuda.

El PAM comenzó ayer la distribución de comida para estos desplazados, y veinte camiones con 670 toneladas de alimentos salieron desde Nairobi (adonde habían llegado previamente desde el puerto de Mombasa) en dirección a Eldoret.

La portavoz de OCHA, por su parte, informó de que el comisionado del distrito donde se encuentra Eldoret "ha aprobado la creación de un campo de desplazados internos para acoger a 50.000 personas".

Por otra parte, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) está proporcionando agua potable y protección sanitaria en otros campos de refugiados y expresó su preocupación por la situación de los niños, un 30 por ciento de los cuáles sufren de malnutrición crónica.

Pero una de las consecuencias de la crisis de violencia que estalló tras las elecciones en Kenia es que las agencias humanitarias se han visto obligadas a echar mano de las reservas que tenían en el país para otras operaciones de ayuda.

El PAM ha recurrido a alimentos que iban a ser destinados a otros proyectos, y ACNUR, la agencia de la ONU para los Refugiados, informó de que hoy van a ser enviadas a Nairobi 24 toneladas de mantas y jabón que el organismo tenía en sus almacenes del campo de refugiados de Dadaab, en el nordeste del país, para su posterior distribución a los desplazados de la actual crisis.

Los camiones se espera que lleguen a Nairobi esta noche o el miércoles por la mañana, dijo el portavoz Rod Redmond.

Este expresó preocupación por el hecho de que "Kenia constituye una línea de vida clave para el flujo de ayudas a nuestros campos de refugiados en el país, así como a otras poblaciones en el sur de Sudán, Somalia, Uganda, la República Democrática de Congo, y Ruanda.