Martes, 8 de Enero de 2008

El PSOE gana en simpatía, el PP vence en fidelidad

LUIS CALVO ·08/01/2008 - 07:48h

Público -

Además de los votos molizados durante la campaña, para aspirar a gobernar, los partidos deben contar antes con un nutrido grupo de simpatizantes, una base social que después, frente a las urnas, se materializará en votos. En este factor, el PSOE saca aún mucha distancia a su principal rival político.

Más de un 34% de los encuestados confiesa simpatía por el partido en el Gobierno. El PP se queda diez puntos por detrás, sin llegar a un cuarto de los encuestados. Incluso en Madrid, uno de los graneros populares, el PSOE supera en simpatías a los conservadores. Frente al 30,9% que se declara partidario del PP, un 31,3% lo hace a favor del PSOE.

Relación con los votos

Dicha simpatía no implica, sin embargo, una relación directa con el voto. A pesar de que en 2004 recogió un 37,7% de los votos, sólo un 24% declara predilección por el partido de Rajoy.

Incluso en Madrid, el PSOE supera en simpatías a los conservadores 

Existe, de hecho, un porcentaje muy elevado de españoles, casi el 23%, que no se decanta por ninguno de los partidos. Curiosamente, es en las comunidades gobernadas por el PP donde más encuestados, un 28,1%, se considera ajeno a los partidos. Los feudos socialistas, en cambio, ofrecen el dato contrario. Por debajo de la media nacional, un 22,1% niega vínculos con ningún partido.

Rechazo a la derecha

La misma tendencia que se descubre en las simpatías se contagia a los rechazos. El PP acapara la mayoría de las animadversiones de los votantes. Un 36,1% no se plantearía nunca votar al PP. Menos contundentes son los datos del PSOE e IU, a quienes el 12,3% y 19,5% de los votantes, respectivamente, se niega a considerar una opción de voto.

Un 4,7% de quienes votaron a Zapatero en 2004 piensa apoyar ahora a Rajoy 

El fenómeno se agudiza en las comunidades gobernadas por partidos diferentes a los dos principales. Allí el PP aúna casi el 43% de los rechazos. La campaña del PP contra el Estatut lleva esta repulsa al límite en Catalunya.

Más de la mitad de los encuestados, el 56,3%, considera inaceptable entregar su voto al  partido conservador. PSOE e IU recogen aquí sus mejores resultados, con sólo un rechazo del 6,1% y el 5,7%, respectivamente.

El PP, centrado en sus votantes

Por partidos, el PP lidera el rechazo del resto de sus competidores. Los simpatizantes de todos los demás grupos, incluidos los nacionalistas, le sitúa como su principal bestia negra, el partido al que nunca votarían. Un 80,9% de los simpatizantes de IU y un 65,1% de los socialistas consideran imposible esa opción. Incluso un 0,7% de los propios simpatizantes populares se niega a repetir voto.

Los mismo ocurre en parecido porcentaje en PSOE e IU. Aunque parece una anomalía, el dato responde a un rechazo a los candidatos concretos o a la línea política de sus respectivos partidos los últimos cuatro años.

A favor del PP juega en cambio la mayor fidelidad de sus electores. Mientras el alto rechazo que provoca le impide crecer a costa del voto de otros partidos, la lealtad de sus votantes hace se mantenga sobre un suelo muy sólido. Entre quienes votaron a Rajoy en 2004, el 83,3% volverá a optar por el PP. Los conservadores sacan en este índice más de diez puntos al PSOE y casi 25 a IU.

Transferencia de apoyos

En este apartado también se localizan las transferencias de votos que pueden provocar el baile de escaños en marzo. Mientras que sólo un 1,8% de simpatizantes del PP estaría dispuesto a votar al PSOE, en sentido contrario, un 4,7% de los socialistas tiene intención de votar a Rajoy.

El PSOE recupera esos votos de las filas de otros partidos, un 6% se plantea votar a Zapatero, y sobre todo de IU. Casi un 16% de quienes votaron a la coalición en 2004 tienen intención de hacerlo al PSOE en esta ocasión. Llamazares es el que menos lealtad congrega a su alrededor: sólo un 59,8 planea repetir su voto.