Lunes, 7 de Enero de 2008

Benedicto XVI contesta a Zapatero

El Papa respalda a los obispos horas después de que el Gobierno esperase un gesto conciliador

MIGUEL Á. MARFULL ·07/01/2008 - 22:30h

La ofensiva episcopal contra el Gobierno ha cambiado el suelo frío de la calle, en la que se estrenó con la concentración del pasado 30 de diciembre, por las mullidas moquetas vaticanas. La defensa de la “familia cristiana” fue la percha de la que colgó el episcopado español sus críticas al Gobierno. “Marcha atrás en los derechos humanos”, señaló Rouco Varela.“Disolución de la democracia”, auguró García Gasco.

El Papa volvió a sumarse ayer a estos argumentos. Benedicto XVI reiteró que existen “ataques preocupantes” contra la familia tradicional, durante una audiencia con el cuerpo diplomático acreditado en el Vaticano. El Papa se cuidó mucho de mencionar de manera expresa a ningún país, pero parece poco probable que a la afilada diplomacia vaticana se le escape la refriega que han abierto los obispos en España.

Matrimonio heterosexual

“Lamento, una vez más, los preocupantes ataques contra la familia, formada por un hombre y una mujer”, se dolió Benedicto XVI. Ratzinger exigió a “los responsables políticos, sean del signo que sean”, que defiendan “esta institución fundamental”.

Es la segunda vez en menos de diez días que el Papa enarbola la bandera de la familia tradicional, desde que se pronunciara, en el mismo sentido, ante los participantes en el acto Por la familia cristiana, celebrado el domingo, 30 de diciembre, en Madrid.

Si el Ejecutivo esperaba que un gesto del Vaticano frenara la agresividad verbal de los obispos, la Santa Sede no ha retirado el pie del acelerador. Sin la vehemencia de los obispos españoles, Benedicto XVI dejó ayer claro que las críticas de García Gasco o Rouco Varela no fueron pronunciadas a título personal, sino que responden a una idea compartida.

En el juego de acusaciones entró ayer, también, el arzobispo de Mérida-Badajoz, Santiago García Aracil, que se arrogó una “libertad superior” a los políticos para manifestarse.

Si Agustín García Gasco, responsable de la institución heredera de la Inquisición —preside la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe— se erigió el 30 de diciembre en defensor de la democracia, García Aracil se declaró ayer paladín de la libertad de expresión “que no es aceptada por todos, porque se quejan de lo que otros dicen, pues tiene que ser aceptada y en la Iglesia sí existe”.

Añoranza nacional católica

En la respuesta, la Iglesia de base tiene en la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII un referente. En un comunicado, el colectivo describe la celebración del pasado 30 de diciembre como “un acto político de confrontación con el Gobierno, y de clara vinculación ideológica con una opción política concreta” contrario a la doctrina social de la Iglesia.

Destacados teólogos como Juan José Tamayo o Enrique Miret Magdalena forman parte de la Asociación Juan XXIII. En su análisis, constatan “que la Iglesia católica española está retrocediendo a etapas de cristiandad históricamente superadas y que parece añorar el nacional-catolicismo”. “No se pueden imponer las creencias, los modos de vida y las concepciones morales cristianas como normas de obligado cumplimiento a todos los ciudadanos”, concluyen los teólogos progresistas.

or otra parte, la Unión de Asociaciones de Familia, UNAF, va a constituir una plataforma para exigir al Gobierno la derogación de los acuerdos con el Vaticano. La iniciativa arrancará con una campaña de recogida de firmas.