Lunes, 7 de Enero de 2008

«Aunque lo tengas claro, siempre picas»

Francisca, Rosa o Luna, no hay edad ni cultura para amar las rebajas

Belén Carreño ·07/01/2008 - 22:16h

Los héroes del día, Fernando y Daniel, rompen de entrada el estereotipo del aficionado a las rebajas. Son jóvenes, muy jóvenes, y hombres. Un profano en el deporte puede esperar ver a un grupo de señoras de avanzada edad que va a matar el tiempo. Sin embargo, el amor por la búsqueda de chollos unió ayer en calles y centros comerciales a personajes muy diferentes que se movían sin molestarse (al menos a primera hora) coordinados por un mismo afán.

En la puerta de El Corte Inglés de la calle Preciados en Madrid está Francisca, que vive en La Alberca (Salamanca) y ha prolongado un día más  sus vacaciones para disfrutar de las rebajas. Ha venido en compañía de Josefa y Ángeles (residentes en Madrid) que tienen claros sus objetivos: una camisa, una cafetera y devolver los regalos de Reyes. Francisca es más consciente (¿o más sincera?) y reconoce que algo más gastará. “Al final, siempre picas”.

Junto a ellas está Luna. Esta estudiante veinteañera coreana reside en Salamanca y ha aprovechado su visita a Madrid para arrasar en las rebajas. “No tengo presupuesto, tengo una tarjeta de crédito”, responde mientras echa a correr al inicio del tumulto. Luna se encontrará por los pasillos con otros paisanos coreanos, más asiáticos, muchos latinos y también mujeres cubiertas con chador.

Fuera de Preciados, Rosa, una treinteañera periodista, iba derechita a por un gorro, “un capricho” que compraría sólo si estaba a mitad de precio. De la alegría de hallarlo con ese descuento cruzó de acera y se compró un abrigo.

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