Lunes, 7 de Enero de 2008

El 11-S provocó problemas cardiacos tres años después

Los que sufrieron estrés tras el derrumbe de las Torres Gemelas tienen más dolencias en el corazón

AINHOA IRIBERRI ·07/01/2008 - 21:39h

Uno de los aviones suicidas choca contra una de las Torres gemelas. AP

El ataque terrorista al corazón financiero de EEUU que el 11 de septiembre de 2001 acabó con las vidas de 2.997 personas ha influido en la salud de mucha más gente, según un estudio publicado hoy en la revista Archives of General Psychiatry.

Las personas que sufrieron estrés no sólo al vivir el evento, sino viéndolo por televisión y/o oyendo hablar de él, tenían hasta el doble de riesgo de tener problemas cardiovasculares tres años después de la caída de las Torres Gemelas.

Los investigadores dirigidos por Roxane Silver, del Departamento de Psicología y Comportamiento Social y Medicina de la Universidad de California en Irvine, seleccionaron a 2.729 adultos que habían tomado parte en una encuesta general de salud realizada entre junio y septiembre de 2001.

A los participantes se les envió un cuestionario entre el 20 de septiembre y el 4 de octubre de 2001 para averiguar si habían sufrido estrés postraumático tras los atentados del 11 de septiembre.

Consecuencias tardías

En los tres años siguientes, se les volvió a preguntar por su estado de salud, tal y como se había hecho antes del atentado pero, también, por cuestiones relacionadas con el suceso como, por ejemplo, si el terrorismo seguía siendo una preo-cupación para ellos.

El resultado ha dejado claro que un acontecimiento que generó tanta ansiedad sigue teniendo consecuencias en la salud de los que lo vivieron con más dramatismo.

La clave, según explicó a Público Silver, está “en la cantidad de gente que vio el atentado en directo por la televisión, lo que hizo que tuvieran una imagen muy nítida de lo que había pasado inmediatamente después de suceder”.

Para esta investigadora, lo demostrado en el estudio con la población estadounidense podría extrapolarse a los afectados por estrés postraumático tras los atentados de Madrid del 11 de marzo aunque, apunta, quizás en el caso español se limite a la gente que lo vivió más de cerca, al no haberse recogido en directo las explosiones de los trenes: “El problema es que, en muchas de estas personas, el terrorismo sigue siendo hoy una de sus mayores preocupaciones, lo que no sé si sucede en España”.

De todos los encuestados para el estudio, sólo un 3,6% había visto en vivo el ataque terrorista, frente a un 63,2% que lo había seguido en tiempo real por televisión y un 33,2% que se había enterado después.

Tras recibir las respuestas al cuestionario, los investigadores detectaron que un 10,7% de los participantes presentaba niveles altos de síntomas de estrés agudo en los días posteriores al 11-S.

Fue precisamente en este grupo donde en los años posteriores se observaron las peores consecuencias para la salud. Antes de los atentados, el 21,5% había tenido problemas cardíacos y, tres años después, los presentaba el 30,5%.

En comparación con las personas no traumatizadas por los atentados, los más estresados tenían un 53% más de riesgo de tener algún problema cardiovascular pasados los años. El resultado, explicó Silver, sorprende porque se ajustó a otros factores de riesgo, como obesidad o tabaquismo.