Lunes, 7 de Enero de 2008

Gobierno y oposición abocados a negociar pese a su desconfianza

EFE ·07/01/2008 - 12:51h

EFE - Una mujer y su hija guardan cola para recibir harina de maíz distribuida por Cruz Roja en el suburbio de Mathare en Nairobi.

El presidente de Kenia, Mwai Kibaki, y el líder de la oposición, Raila Odinga, han tenido que aceptar una mediación para resolver mediante la negociación la grave crisis del país al no fiarse el uno del otro.

Así lo afirmó hoy en una rueda de prensa la secretaria de Estado Adjunta de EEUU para África, Jendayi Frazer, que desde el pasado sábado intenta mediar en Nairobi para propiciar soluciones políticas en Kenia.

Según Frazer, tanto Kibaki como Odinga aceptaron establecer contactos directos para poner fin a la grave crisis política, económica y social que atraviesa el país desde las elecciones generales celebradas el pasado 27 de diciembre.

Los comicios dieron la victoria a Kibaki, reelegido jefe de Estado, pero los resultados fueron denunciados por el Movimiento Democrático Naranja (ODM) de Odinga, a la vista de las irregularidades cometidas durante el recuento de los votos.

La representante estadounidense explicó hoy en una rueda de prensa que la prioridad de ambos adversarios es restablecer el clima pacífico que reinaba en Kenia antes de las elecciones.

Para ello, tanto Kibaki como Odinga han hecho numerosos llamamientos de paz entre sus seguidores.

Frazer subrayó que tiene "pruebas de que el presidente y el líder de la oposición tienen controlados a sus partidarios".

Añadió que el Gobierno keniano ha terminado por dar el visto bueno a la llegada de John Kufuor, presidente de Ghana y de la Unión Africana, y elegido por la oposición para mediar entre el Ejecutivo y la oposición, después de que Kibaki rechazara dos veces su entrada en el país.

"Encontrar una solución política es la condición previa para arreglar el tremendo problema tribal que sufre" Kenia, afirmó Frazer.

Los actos violentos que se desataron después del anuncio del triunfo de Kibaki provocaron la muerte de 486 personas y el desplazamiento de más de 255.000, según los últimos datos oficiales dados a conocer hoy por el Gobierno.

En la rueda de prensa, que ofreció en la residencia del embajador de EEUU en Nairobi, Frazer dijo que "las instituciones kenianas son un modelo que hay que respetar aunque precisen de una remodelación completa".

Preguntada sobre la legitimidad del mandato de Kibaki, Frazer afirmó que la Casa Blanca "confía plenamente en las instituciones del país", aunque Frazer reclamó un cambio en la Constitución y en la manera de trabajar de los organismos oficiales.

Con respecto a la actuación de las fuerzas del orden, la representante estadounidense pidió la "máxima restricción" por parte de la policía a la hora de aplicar la ley.

En cuanto a las acusaciones mutuas de genocidio lanzadas desde el Partido de Unidad Nacional (PNU) de Kibaki y el ODM, Frazer afirmó que el gobierno de EEUU no cree que se pueda emplear ese término para describir la ola de violencia que ha azotado al país más próspero del este de África.

La secretaria de Estado Adjunta para África también señaló que no cree que la situación "llegue a un extremo de incomprensión que justifique la participación de una fuerza militar internacional".

Horas antes, Odinga anunció que desconvocaba la manifestación prevista para mañana, martes, con el fin de "no caldear los ánimos y poder afrontar unas negociaciones con el gobierno de vital importancia para el futuro de Kenia".

Odinga se felicitó por la próxima llegada de Kufuor, solicitada a gritos por la oposición desde hace varios días y denegada hasta hoy por Kibaki so pretexto de que el país no necesita ayuda procedente del exterior.

No obstante, Odinga no modificó el contenido de su discurso inicial, en el que no reconoce la victoria de Kibaki, e insistió en que es el triunfador de las elecciones del 27 de diciembre.