Domingo, 6 de Enero de 2008

EEUU y Rusia discrepan sobre la limpieza de los comicios en Georgia

Los observadores respaldan la victoria del presidente y aliado de los EEUU, Mijaíl Saakashvili

AGENCIAS ·06/01/2008 - 21:18h

La oposición ha convocado otra manifestación para el martes

Más de 24 horas después del cierre de los colegios electorales, las autoridades de Georgia confirmaron ayer por la noche la victoria del presidente Mijaíl Saakashvili en las elecciones del sábado, ante fuertes protestas de la oposición por un presunto fraude.

Mientras que Estados Unidos se congratuló por la reelección del que es su principal aliado en el Cáucaso, Rusia planteó dudas sobre los comicios presidenciales en esta ex república soviética.

La supuesta falsificación de los primeros resultados parciales ofrecidos por la Comisión Electoral Central (CEC) se fue diluyendo ayer a medida que tanto los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) como de otras organizaciones internacionales respaldaban el desarrollo democrático de las elecciones.

En un comunicado, esta organización estimó que, a pesar de que se habían registrado algunas irregularidades, éstas no afectaban al resultado de unos comicios "conformes a los estándares democráticos".

Por la noche, la Comisión Electoral informó de que Saakashvili había obtenido la mayoría absoluta, con el 52,8% de los votos, a falta del recuento de los residentes en el extranjero, lo que descarta una segunda vuelta.

Su principal rival, Leván Gachechiladze, obtuvo un 26% del voto. Estos resultados no cuadran con los de un recuento alternativo efectuado por los seguidores de Gachechiladze el día de las elecciones. El candidato opositor no tardó en denunciar que las autoridades le habían arrebatado la victoria.

Los resultados contradictorios de dos sondeos a pie de urna contribuyeron a soliviantar aun más los ánimos. Uno de ellos daba la victoria al candidato opositor, mientras que el segundo otorgaba la mayoría absoluta a Saakashvili.

La oposición georgiana intentó ayer demostrar con una manifestación multitudinaria en la capital, Tiflis, el rechazo al supuesto fraude en los comicios presidenciales.

Pero la protesta quedó lejos de reunir a las 100.000 personas que habían esperado los organizadores de la manifestación. Según diversas fuentes, tan solo acudieron entre cinco y diez mil personas, que desafiaron unas temperaturas de cuatro grados bajo cero.

El subsecretario de Estado norteamericano, Matthew Bryza, respaldó la "victoria convincente" de Saakashvili. Por su parte, el Gobierno ruso denunció que había habido "presiones descaradas" sobre la oposición. El informe de la misión electoral de la OSCE es, para Moscú, "precipitado" y superficial".

El tablero energético del Cáucaso 

Zbigniew Brzezinski, ex consejero nacional de seguridad estadounidense bautizó a la región del Cáucaso, donde se encuentra Georgia, como "el gran tablero", en el que, desde la desintegración de la URSS, Estados Unidos y Rusia se enfrentan e intentan acrecentar su influencia con un objetivo: el control de los enormes recursos energéticos, sobre todo petróleo y gas, de la cuenca caspiana. Para ello, es fundamental el trazado de los oleoductos y gaseoductos que procedentes de Asia Central atraviesan la región caucásica. En este escenario, Georgia ocupa una posición geoestratégica que reviste a esta pequeña ex república soviética de apenas cinco millones de habitantes de un enorme atractivo. El importante oleoducto BTC, y dos no menos importantes gaseoductos, atraviesan este país que les da una salida vital hacia Turquía y el Mediterráneo, o bien al Mar Negro. De ahí las luchas de Rusia y Estados Unidos por atraerse a Georgia, que hoy por hoy es el segundo beneficiario de la ayuda de EEUU, tan solo por detrás de Israel.