Domingo, 6 de Enero de 2008

Los amoríos pasan factura a la imagen de Sarkozy

ANDRES PÉREZ ·06/01/2008 - 19:02h

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, aparecía ayer en las fotos de prensa colgado del brazo de Carla Bruni. Quizá sea el último clavo ardiente que le quede, a juzgar por la publicación este domingo del último barómetro de opinión.

Sólo siete meses después de asumir el poder, Sarkozy acaba de franquear a la baja y con la velocidad de un meteorito el umbral de la cota de confianza de la opinión pública. Por primera vez, menos de la mitad de los franceses, un 48%, confía ahora en el presidente.


Según el sondeo del instituto CSA, Sarkozy ha perdido siete puntos de opiniones favorables sólo en el último mes. Tomando en consideración la evolución desde julio pasado, el presidente ha perdido diecisiete puntos.

Sin resultados económicos

Tras el anuncio del bajón de popularidad de un presidente francés que se encontraba de nuevo de fin de semana, con lujosa vida y Carla Bruni al lado, varias figuras políticas juzgaron que el elemento determinante es la decepción de los franceses por la ausencia de los tan anunciados resultados económicos que Sarkozy decía poder arrancar si le brindaban apoyo.

"Las clases populares esperan resultados económicos para poder llegar a fin de mes y es normal que manifiesten impaciencia", explicó un diputado sarkozysta, Yves Jégo. Más duro, el socialista Claude Bartolone estimó que "los franceses se están dando cuenta del abismo que hay entre la campaña de Nicolas Sarkozy y la realidad de su política".

El que se autodefinía como "presidente del poder adquisitivo" no ha logrado de momento que funcionen las medidas con las que pensaba reactivar la economía y aumentar los ingresos de los franceses, especialmente en el caso de las clases populares.

Está pesando también mucho en su imagen su constante manía de irse de vacaciones de manera ostentosa al lado de Carla Bruni, algo que está indisponiendo a los votantes de edad avanzada, que fueron en su día mayoría en el electorado Sarkozy, un presidente ya de por sí mucho más dado al exhibicionismo que cualquiera de sus predecesores.

Sarkozy, que contaba con utilizar a Bruni para deslumbrar al pelotón de su electorado, sexagenario y masculino, parece ahora en jaque en ese terreno estratégico para él.

"La fuerte exposición mediática de la vida personal del presidente", explicó el director del instituto CSA, Stephane Rozes "molesta al sector más tradicional de los partidarios del presidente". "La caída de popularidad entre la gente de edad avanzada es muy significativa", añadió.

Campanas de boda

De nuevo casualidad o exigencias del guión en la telenovela Sarkozy, la madre de Carla Bruni reveló ayer que Sarkozy le ha pedido la mano de la cantante, con la que se ha paseado ya por Eurodisney, Egipto y Jordania ante millones de ojos y cámaras. El romance express, según ciertos medios, podría desembocar en una boda express a mediados de febrero.

La tramoya parece excesiva. Poco a poco, se van abriendo paso dos realidades simples y palpables a los ojos de los franceses. Este presidente es el único que se ha atrevido a subirse su sueldo un 140% cuando, al mismo tiempo, les decía que no podía haber un aumento generalizado de los salarios, basándose en explicaciones confusas.

Y una segunda, más terrible aún a efectos prácticos: Pese a sus proclamas de hombre "trabajador" y su reputación de "hiperactivo", es sin lugar a dudas el presidente que más vacaciones se toma en toda la historia de la V República.